17. SISTEMAS DE ATENCIÓN EN ODONTOLOGÍA
SISTEMAS DE ATENCIÓN EN ODONTOLOGÍA
Dr. Jaime Otero M. - Dr. Jaime Otero I.
“ No me gusta trabajar. Sí me gusta mi trabajo” es una frase de mi hermano,
también dentista, que encierra muchos conceptos sobre los que podemos comentar.
“No me gusta trabajar” implica un sentimiento de que es más interesante estar “de
vacaciones” y no tener que cumplir con la obligación de ir a trabajar todos los
días de Dios.
“Sí me gusta mi trabajo” denota un sentido de satisfacción sobre la labor
que se realiza. Expresa una actitud de complacencia respecto a lo que ejecuta,
a la manera como lo hace. A esto debemos llegar todos.
La práctica de la Odontología contempla una
serie de modos o variantes. Al haber recibido algunas consultas relacionadas
con las maneras como se practica la profesión odontológica, las enumeraremos y
describiremos para que su lectura sea orientadora y sobre todo esclarecedora
para quienes así lo deseen.
En una publicación de la Universidad
Cardenal Herrera de España (1) se expresa que las que enunciamos son las
distintas alternativas laborales que se le presentan al egresado de
Odontología. (1)
(http://www.uch.ceu.es/principal/titulaciones/odontologia/)
1.-Trabajo en consulta privada propia.
2.- Trabajo en consulta privada formando
una sociedad o equipo de trabajo en el que diferentes Odontólogos con
diferentes especializaciones prestan servicio.
3.- Trabajo para terceros en consultas
privadas de otros compañeros o sociedades.
4.- Trabajo en el Sistema Público de Salud
en Atención Primaria.
5.- Trabajo en el Sistema Público de Salud
en Atención Especializada.
6.- Trabajo en Centros Hospitalarios públicos o privados con Servicios de Odontología o Estomatología.
6.- Trabajo en Centros Hospitalarios públicos o privados con Servicios de Odontología o Estomatología.
7.- Trabajo como Odontólogo Militar.
8.- Trabajo como Odontólogo en
Instituciones Penitenciarias.
9.- Trabajo como Odontólogo en
Organizaciones no Gubernamentales.
10.- Trabajo como Docente en Centros de formación de técnicos especialistas en Higiene Dental (Ciclos formativos) de titularidad pública o privada.
10.- Trabajo como Docente en Centros de formación de técnicos especialistas en Higiene Dental (Ciclos formativos) de titularidad pública o privada.
11.- Trabajo como Docente en Centros de
Formación de Técnicos en Prótesis Dental (Ciclos formativos)
de titularidad pública o privada.
12.- Trabajo como Docente en la
Universidad, en la formación de Odontólogos.
Analicemos:
1). Práctica
Odontológica Independiente.-
En este estilo de ejercicio profesional,
cada quien es dueño de su consultorio y responsable de lo que en él suceda.
Cada uno administra lo suyo y consigue sus pacientes como pueda.
El profesional fija sus propios Honorarios
de acuerdo al método de Costos, Demanda o Competencia que estime más
conveniente y se somete a las leyes de la oferta y la demanda del medio en el
que se desenvuelve. Su riesgo es mayor y el costo de su ejercicio profesional
también, por que las condiciones sociales que envuelven su práctica pueden
perjudicar sus resultados.
Este es el método considerado tradicional y
el más común en América Latina. A principios de los noventa en base a un
estudio hecho a nivel nacional en el Perú, los autores establecieron que
aproximadamente un 70 % de los dentistas del Perú trabajaban de este modo y
últimamente hemos leído que ese porcentaje ha disminuido. Diversas razones de
índole económica y social han determinado estos cambios.
Denominar al sistema descrito como
absolutamente “independiente” es relativo, ya que el
concepto “independiente” significa “Autónomo. Exento
de dependencia. Dícese de la persona que mantiene sus derechos u
opiniones, sin que la dobleguen respetos, halagos ni
amenazas”. “Doblegar” significa “Hacer a uno que
desista de un propósito y se preste a otro. Es sinónimo de curvar, arquear,
reducir, someter”.
El ejercicio de la Odontología no puede
considerarse como absolutamente“independiente” en ningún país, ya
que existen normas legales que la regulan y códigos deontológicos que la rigen
a los que tenemos que someternos y cumplir. Hay que respetarlos
indefectiblemente si no deseamos realizar una labor contraria a la ética, a las
costumbres existentes y a lo corporativamente establecido.
Ir contra los usos y costumbres del gremio,
es una actitud contraria a la lógica y a lo recomendable. Nunca hay que dejar
de tener presente que cuando nos graduamos, nos estamos incorporando a un grupo
humano ya establecido.
Desde el momento que el hombre o el
profesional se encuentra inmerso en un medio social o es parte de un grupo
corporativo, su independencia deja de ser absoluta y se convierte en
medianamente dependiente con el medio que le rodea. Pese a estas disgreciones y
solo con fines prácticos, aceptemos como un “ejercicio
independiente”, aquel que de manera privada cada quien hace en su propio
consultorio.
Alguien nos expresó una vez que si bien
aceptaba que el ejercicio privado de nuestra profesión pudiera no ser “absolutamente
independiente”, sí era “autónomo” ya que cada quien
trabajaba en el interior de su propio consultorio siguiendo las reglas que
dicte su criterio, lo cual tampoco es así.
“Autónomo” significa según el diccionario, “que
tiene autonomía. Estado en que se goza de independencia. Potestad de que pueden
gozar las entidades para regir intereses particulares de su vida
interna, mediante normas propias. Es sinónimo de independiente”.
Puede haber normas propias, de orden
interno, para regir los intereses particulares del profesional, pero deben
establecerse de acuerdo a factores externos que regulan la profesión y el
comportamiento del mercado, directa e indirectamente.
Nuestro ejercicio privado no puede ser
considerado ni independiente ni autónomo, a pesar que así es habitualmente
considerado.
Comunmente los conceptos de "independiente" y "autónomo"
se
usan para definir a aquel profesional que trabaja sin ningún jefe que le
establezca pautas o normas para su desempeño. Si Ud. desea considerarse como un
profesional independiente y autónomo, no hay problema, pero creo que juntos podríamos
repasar estos conceptos.
Resumiendo: el profesional es dueño
de su propia empresa de servicios odontológicos, antes llamado “consultorio”.
Debe afrontar de manera directa y exclusiva toda la inversión necesaria para la
atención de los pacientes.
La clientela es propia y el riesgo asumido es grande
ya que nada ni nadie le asegura al profesional que pueda captar un número
apropiado de pacientes que le permita recuperar su inversión, cubrir sus gastos
fijos mensuales y disponer de un remanente de utilidad que le permita vivir con
decencia y decoro, porque se rige por las reglas de la economía social de libre
mercado.
La oferta y la demanda de servicios médico
odontológicos existente en el país, los índices de riqueza o pobreza de la
población, el número y la concentración de profesionales existentes en la
ciudad en la que ejerce y una serie de factores adicionales, determinarán el
nivel de remuneración que el profesional pueda lograr y disponer.
Muchas veces el éxito que alcance el
dentista no es solamente originado por su habilidad técnico-profesional, sino
que su práctica es envuelta por una serie de condicionantes de índole social y
política que le brindará o no, satisfacción monetaria por las labores que
realiza y para las que se ha preparado durante largos años de su vida.
Distintas capacidades o habilidades como
ser el hecho de ejercer en alguna localidad desatendida por la profesión, un
consultorio bien ubicado, en el que se atiende con un horario conveniente,
unido a una buena y eficiente aplicación de conceptos de mercadeo que permitan
al profesional establecer una excelente relación con su comunidad, le
dispensará muy buenos resultados para su ejercicio profesional. Por eso en más
de una vez hemos expresado: “ Ser buen dentista no es suficiente ” .
El tener un consultorio particular es una
de las ilusiones de muchos que terminan sus estudios universitarios.
Vamos a reseñarle los resultados
encontrados en algunos trabajos hechos sobre este tema:
a) Para nuestro libro de Marketing en Odontología
(1) fueron entrevistados 274 profesionales a nivel de todo el territorio del
Perú y el 90.6 % respondió que sí tenía un consultorio particular propio. El
4.5 % no lo tenía. El 47.9 % contestó en la encuesta que se les hizo, que
trabajaban en alguna otra institución, aparte de su consultorio particular. El
49.7 % no lo hacía. El 45.2 % respondió que trabajaba menos de 5 horas diarias
y el 47.1 % lo hacía más de 6 horas.
b) En un trabajo de Paredes, García y
Beltrán (2)el 73 % manifestó que ejercía bajo el sistema de práctica privada en
“forma autónoma y absoluta” es decir con clientela propia, remuneración
autónoma y posesión de instrumentos y equipos de trabajo. El 22 % de los
encuestados ejercía la profesión de manera autónoma relativa es decir con
control parcial de sus instrumentos de trabajo y/o de la clientela. El 4.7 %
manifestó no tener consulta privada
2.- Práctica Odontológica
Dependiente.-
La segunda manera tradicional de ejercer la
Odontología, es la conocida como “dependiente”.
Existen tres grandes modalidades de esta
manera de ejercer la profesión:
a) Con sueldo
fijo
b) A comisión
en un consultorio contratante
c) A
honorario fijo en su propio consultorio
En las tres formas el dentista trabaja para
terceros, ya sea a través de un contrato laboral firmado con un particular (sea
dentista o no), una empresa o el Estado. El dentista trabaja en la sede de la
institución contratante, siendo administrado el servicio por la institución
contratante.
a). Con sueldo fijo
La empresa contratante del dentista asume
todos los gastos, inversiones, promoción del consultorio y genera el trabajo a
través del aprovisionamiento de los pacientes. El dentista tiene un empleador y
puede no importar el número de servicios que preste en su horario de trabajo,
siempre y cuando lo cumpla. Algunos centros laborales se contentan con tener
siempre presente un dentista para que atienda las emergencias que se le
presenten a sus empleados en el horario de trabajo habitual y nadie controla la
productividad del dentista y menos si éste promueve la realización de campañas
educativas o acciones preventivas a favor de los empleados o sus familiares.
El dentista va a trabajar, cumple un
horario o realiza un mínimo preestablecido de servicios a las personas que
acuden a ser atendidas en la entidad contratante y se acaba su responsabilidad.
Ganará igual si atiende al mínimo de 10 pacientes diarios o si trabaja a 25.
Como también puede ser un centro de
atención abierto al público, la gente es paciente del “Centro Odontológico
Tal” o del Hospital “Cual” y el dentista no posee clientela propia. Nadie
o muy pocos lo buscan para ser atendidos por él en el caso que existan varios
dentistas trabajando en el mismo lugar. Se “va al dentista” y “no a buscar al
Dr. Tal para que lo atienda”.
Puede presentarse el caso de que un
paciente determinado tenga por ejecutarse 5 servicios y sea atendido por 5
profesionales diferentes, aunque en los últimos tiempos, lo que se acostumbra a
hacer es que la clínica o el consultorio asigne que tal paciente va a ser
atendido por tal Dr. Esto le agrada más a la gente porque la atención es más
personalizada.
El riesgo financiero del profesional
dependiente a sueldo fijo es mucho menor que el dentista independiente por que
no necesita ni hacer ni recuperar una inversión. Las pretensiones económicas
son menores por que los gastos operativos y los gastos generales son cubiertos
por la empresa contratante. No existe para el dentista, posibilidades de
pérdida económica o de menores ingresos ya que la empresa corre con todos los
gastos. Todos los meses recibe el mismo sueldo sin importar que disminuya el
número de pacientes atendidos. En algunos casos, el profesional recibe una
serie de beneficios adicionales al sueldo mensual, que le brinda la institución
contratante, que hace atractiva para él esta relación de dependencia. Es
un sueldo bajo, sí, pero hay una serie de ventajas con las que no se cuenta en
el ejercicio individual privado o independiente.
b). A comisión en un consultorio
contratante
En esta segunda modalidad, la “dependiente
a comisión en un consultorio o empresa contratante”, puede haber un
sueldo básico, bastante bajo y existirá un porcentaje o comisión sobre una
tarifa preestablecida por cada servicio ejecutado por el dentista.
Este tipo de relación puede eventualmente
incrementar la demanda de servicios por que el profesional buscará hacer todo
aquello que sea necesario y conveniente y sabemos que no todas las obturaciones
existentes en una boca deban ser cambiadas con regularidad. Es muy delicado
para nosotros expresar este concepto, pero puede suceder en algunos casos
aislados.
El dentista también puede trabajar de manera “dependiente”
para otro dentista en el consultorio de este último. Los resultados de su
trabajo y la responsabilidad médica frente al paciente, son asumidas por el
Titular o dueño del consultorio. El profesional que trabaja en esta relación de
dependencia es llamado Asistente; recibe un porcentaje que varía entre el
30 al 50 % de lo cobrado y un poco que se esconde su nombre, experiencia y
atributos, debajo del brillo del profesional Titular.
Los dentistas trabajan para los pacientes
que el propietario del consultorio les provea y por su trabajo reciben un
determinado porcentaje de dinero previamente establecido y acordado. Los
pacientes “son del consultorio” y no del dentista Asistente que los
trabaja.
Un signo de independencia que se
puede observar en este tipo de relación laboral y que depende del grado de
confianza técnica y científica que el Titular tenga con el profesional
contratado, es que a veces se le permite a aquel establecer el Plan de
Tratamiento del paciente sin necesidad de consultar con el dueño del
consultorio.
c) A honorario fijo en su propio
consultorio
Es el sistema de “derivación de pacientes”
en el cual el profesional trabaja en su propio consultorio y en él recibe a los
empleados de la empresa que lo tiene contratado y trabaja con un honorarios
preestablecidos, invariables. Generalmente son importes bajos pero se tiene la
ventaja que son muchos los pacientes atendidos mensualmente. Se trabaja por
volumen.
Este es el caso de los profesionales que
trabajan para algunas empresas de seguros o para alguna institución privada o
estatal. Hay honorarios inalterables de acuerdo a lo establecido por la empresa
contratante y generalmente no se encuentran cubiertos todos los servicios
profesionales que el paciente pueda necesitar. Aquellos servicios no cubiertos
están sujetos a una tarifa conveniente para ambas partes (profesional y
paciente) o son de libre negociación con el paciente.
Hay una modalidad múltiple en estos casos:
algunas empresas ofrecen a sus empleados la posibilidad de realizarse
tratamientos integrales (hasta coronas de porcelana e implantes, particularmente
ofertados a sus altos ejecutivos). El dentista trabaja y pasa su factura. Es el
sistema llamado “por reembolso”
En otros casos, solamente están cubiertos
algunos servicios como ser limpiezas, radiografías, obturaciones de amalgama
y/o resina, extracciones, aplicaciones de Flúor, Sellantes de Fisuras, etc. La
gama puede ser muy variada, de acuerdo a lo que la empresa decide cubrir a sus
empleados, dependiendo esto generalmente del grado de negociación habida de
parte de los empleados con la empresa contratante.
Generalmente las condiciones generales de
trabajo son determinadas verticalmente por el empleador, quien sabiendo que
obra en su poder una interesante cartera de clientes, el dentista aceptará
aquello que la entidad determine como “ una retribución justa ”. Después de
todo, las empresas saben que el ejercicio privado de la Odontología, está cada
día más complicado.
El Honorario Profesional a ser percibido es
habitualmente denominado como “tarifa”, hecho que en lo particular nos
desagrada porque al aceptarse este término, se ha perdido el concepto
primigenio del “Honorario Profesional”, que era considerado como “una
retribución de honor” por un servicio médico prestado.
Es importante señalar que en algunas
oportunidades la empresa contratante establece estas tarifas a través de un
profesional (odontólogo o no), denominado “consultor” o aún con una simple
ejecución de promedios de las tarifas que aceptan con naturalidad los
profesionales a las distintas empresas aseguradoras que tienen ya establecidos
honorarios, se fijan estas tarifas que a veces son injustas y por qué no
decirlo, indignas del nivel médico de nuestra profesión, pero que serán
aceptadas en silencio (por supuesto que con desagrado pero en silencio)
por el profesional ante su imposibilidad de conseguir por otros medios un
suficiente número de pacientes de manera independiente o particular. Sobre este
tema podríamos escribir mucho, pero escaparíamos a la orientación principal de
la presente publicación.
3. Práctica Odontológica Asociada.-
Una tercera manera en que se establece una
relación laboral en nuestra profesión es con las llamadas “prácticas
asociadas” en la que varios profesionales se juntan para trabajar en
un mismo local o consultorio.
Cada uno de ellos aporta un capital a título de
inversión, se dividen a los pacientes de acuerdo a las especialidades que cada
quien ejerza y los resultados económicos se distribuyen ya sea en partes
iguales, aunque es más común que se haga proporcionalmente, de acuerdo a lo
producido por cada socio.
En este tipo de asociación laboral se
aconseja que se establezcan cánones legales muy claros, que se detalle
previamente las proporciones y niveles de participación económica de cada uno
de los socios, tanto en la propiedad, ingresos y gastos y que se fijen
previamente todas las eventualidades futuras para evitar disgustos.
Hemos asistido al fracaso de muchas
asociaciones de profesionales por no haberse establecido con anticipación las
condiciones generales del trabajo a ser realizado.
Este tipo de trabajo asociado genera muchas
ventajas que anotamos a continuación, entre ellas la enorme disminución de los
costos operativos de la práctica propiamente dicha. Deseamos exponer que en la
actualidad (año 2,004) (y hoy estamos subiendo este artículo al blog, 15 años después de
haberlo escrito) y con el fin de simplificar los conceptos, hemos optado
por dividir los rubros relativos al dinero que egresa por el ejercicio de
nuestra práctica en dos grandes grupos:
a) a) Costos directos: todos aquellos relacionados directamente con la productividad del
consultorio. A mayor productividad, mayores costos directos como ser mayor
consumo de materiales dentales, de fichas de atención, de material desechable,
etc.
b)Como “costos
indirectos” agrupamos todo el dinero que egresa por aspectos no relacionados
directamente con la productividad como ser el pago de personal asistente, pago
de licencia de funcionamiento, egreso por asociaciones, libros y revistas,
Cursos de Post Grado tomados, etc., etc.
Una de las tantas ventajas de la práctica
asociada, fueron expuestas en un artículo nuestro que transcribimos para su
lectura.(2)
En el trabajo que brindamos a Ud.
hablábamos de “costos” y “gastos” como lo siguen haciendo muchos autores.
Inclusive hablan de “costos directos” y “costos indirectos” pero tenemos la
seguridad que la posición adoptada por nosotros es conveniente, simplifica los
conceptos y sobre todo, nos permite llegar a un punto de acuerdo que será de
utilidad para todos.
“Una de las grandes preocupaciones que muchos dentistas tenemos en
nuestros consultorios, es lograr que cada día sea más rentable el ejercicio de
nuestra profesión.
Desafortunadamente, la actual sub ocupabilidad laboral que
muchos de nosotros sufrimos por una menor demanda de nuestros servicios, es
mayor y más generalizada de lo que a priori podemos suponer. Al menos esta es
la información que recibimos habitualmente y por diversos canales.
Para alcanzar el objetivo de
incrementar o al menos mantener nuestros antiguos márgenes de beneficio
económico por el ejercicio de nuestra profesión, muchas obras de
Administración, Marketing, Venta de Servicios y las que tratan temas
complementarios, nos aconsejan buscar una gran productividad, vale decir,
vender muchos servicios, lo que equivale a tener muchos pacientes. Esto no
es fácil, sobre todo en los tiempos actuales, en que la economía de nuestros
países se encuentra francamente recesada.
Es difícil atraer a los pacientes
hacia nuestros consultorios para brindarles nuestros servicios, porque la
capacidad de gasto de grandes sectores de la población se encuentra disminuida.
Para reducir el importe de cada uno de nuestros servicios para hacerlos más
asequibles, debemos bajar nuestros costos operativos y esta es una de las
opciones que analizamos en esta oportunidad.
A menor costo operativo (aun manteniendo
nuestros mismos niveles de utilidad), tendremos la posibilidad de lograr en
nuestros consultorios un mayor número de personas, ya que nuestros honorarios
decrecerán y se acortará la distancia existente entre las personas y nuestra
profesión.
Desafortunadamente, son muchos los
factores que inciden en la estructura de costos en Odontología y ello muchas
veces no nos permite ofrecer a los pacientes, honorarios que puedan ser
cómodamente abonados por ellos. Nuestro trabajo es en esencia refinado y por ende,
caro. Hay que lograr que no lo sea para un gran número de los pacientes.
Tradicionalmente en el mundo de la
venta de servicios se ha aceptado que existen 3 maneras principales para
elaborar el precio de venta en general: el método de costos, el de demanda y el
de competencia.(1)
Durante mucho tiempo se ha utilizado
el “método de costos” para establecer los honorarios profesionales. En la
actualidad los técnicos nos recomiendan estructurar los honorarios de los
servicios en general y los odontológicos en particular, utilizando los métodos
“de demanda”, es decir, aquellos que permitan ofrecer un honorario final que la
gente esté dispuesta a pagar, porque los puede asumir económicamente.
Se trata de lograr poner nuestros
servicios al alcance de las posibilidades de un gran número de personas para
lograr una adecuada productividad.
Cuando se emplea el método “de
costos”, se suman todos los egresos generados por el ejercicio individual de la
profesión, se le adiciona una cantidad o un porcentaje por concepto de
utilidad, se divide entre el número de horas trabajadas y se obtiene el
llamado “costo-hora” (2).
Como se sabe cuánto tiempo promedio
nos demanda la prestación de cada uno de nuestros servicios, se saca el
resultado y ése es el honorario.
Ahora se aconseja variar la
metodología para determinar nuestros honorarios conforme a lo sustentado
técnicamente por Peter F. Druker (3) actual Profesor de Ciencias Sociales en el
Colegio de Graduados de Claremont, Estados Unidos.
El recomienda muy claramente hacerlo
en base al sistema denominado como “demanda”. Expresa literalmente en una de
sus obras (4) “ la única forma sensata de fijar precios es empezar con lo que
el mercado está dispuesto a pagar - y, hemos de suponer, lo que la competencia
cargará - y diseñar nuestros precios según las exigencias de ese precio ”.
Tampoco se trata de rebajar los
honorarios porque los pacientes solamente están dispuestos a pagar una cantidad
determinada. Hay que rebajar los costos y gastos para no perder dinero. No hacerlo
de manera técnica nos haría perder dinero y eso sí que sería inadecuado.
Determinar los honorarios utilizando
el tercer sistema enunciado, el de “competencia ” (1) haría disminuir aún más
los valores finales de los mismos, considerando el alto número de profesionales
existentes en el mercado laboral de nuestros países.
Peter F. Druker (4) expresa que
en el mundo de las empresas, el precio de venta final al público debe ser aquel
que la gente esté dispuesta y en capacidad de pagar por lo que se le
ofrece.
Los precios del mercado (los que la
gente sí está dispuesta a pagar), deben ser conocidos por todos quienes
producen bienes o servicios y su estructura de producción, elaboración o
prestación, deberá ser modificada hasta lograr un punto de equilibrio que
permita su venta masiva. No pensar así es ir contra el comportamiento de
grandes grupos humanos y ubicarse más cerca del fracaso que del éxito.
1)Otero M. Jaime. “ Marketing en
Odontología ” Libro publicado con el auspicio de la Sociedad Peruana de
Administración Integral en Odontología y los Laboratorios Grunenthal. Lima,
Octubre 1992.
2)Paredes, Gerson; García
Zavaleta, Carlos; Beltrán Neira, Roberto. “La Práctica Estomatológica en el
Perú “ Colegio Odontológico del Perú, Encuesta Nacional Lima Enero 1999
3)Otero M., Jaime; Otero I. Jaime
I. “SISTEMAS DE ATENCIÓN EN ODONTOLOGÍA”
4)Otero M., Jaime; Otero I. Jaime
I. “CÓMO DISMINUIR LOS COSTOS DEL CONSULTORIO ODONTOLÓGICO ” www.odontomarketing.com Lima, Octubre 2,002
5)Otero, Jaime; Otero I. Jaime I. “ Honorarios
Profesionales ” artículo disponible en la web www.odontomarketing.com
6)Otero, Jaime. Libro Administración en Odontología.
Capítulo “ Análisis de Costos y Honorarios Profesionales” disponible en la
web www.odontomarketing.com
7) Druker, Peter F. “La Administración
en una época de grandes cambios”. Editorial Sudamericana. Buenos Aires 1996
8)Otero, Jaime; Otero I. Jaime I. “Pacientes
y Honorarios” trabajo presentado a la 62 Reunión Anual de la Academia de
Estomatología del Perú, Lima 17 de Noviembre del año 2,000
ejerciciodelaodontologia@gmail.com
jotero@odontomarketing.com
P:D: Deseamos considere que estas cifras eran las reales hace 15
años al 2019, hoy. Igual lo incitamos a que haga el ejercicio y compruebe lo
acertado de lo expresado. Lo expresado en este escrito, fue incluido en material de estudio entregado a los asistentes a nuestros Cursos de Post Grado de 18 meses de duración, que ofrecimos durante 5 o más años.
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