28. CALIDAD EN SALUD: EN FUNCIÓN A LA INFRAESTRUCTURA Y LOS PROCESOS, PARA LOGRAR BUENOS RESULTADOS.
CALIDAD EN SALUD: EN FUNCIÓN A LA INFRAESTRUCTURA Y LOS PROCESOS, PARA
LOGRAR BUENOS RESULTADOS.
Dr. Jaime Otero
M.
Dr. Jaime I. Otero I.
Calidad en Salud es un concepto muy importante e interesante, pues si bien
podríamos pensar a priori que la calidad intrínsecamente es de naturaleza
objetiva, fácilmente demostrable y mensurable, como estamos acostumbrados a
apreciarla en muchas de las cosas que nos rodean (productos y servicios), en
este caso particular, el de la salud, su valoración o cuantificación es
ambivalente, ya que la calidad es evaluada de manera objetiva y a la vez de
forma subjetiva. Nos explicaremos en las siguientes líneas.
Podemos convenir
que es en el campo de los “productos” en donde podemos medirla o evaluarla de
manera más simple y concreta. Determinaremos “la calidad” de un televisor en
función de la nitidez de la imagen que en él se observa, los colores que nos
muestra, el audio que percibimos, la duración del aparato funcionando en buenas
condiciones, etc.
En el área de
los servicios si bien la calidad es más difícil de objetivarla, tendremos una
idea bastante aproximada del valor de la calidad de un servicio hotelero que
hayamos tenido la oportunidad de vivir, considerando la comodidad que
disfrutamos, la limpieza, amplitud y ubicación de las habitaciones, el servicio
a la habitación que nos dispensaron, etc. Estos distintos escenarios del
producto (televisor) y del servicio (hotelero) enunciados, los podemos evaluar
como simples consumidores o clientes. Si el producto o el servicio es de mayor
complejidad, cualquiera no podrá dar una buena opinión, ya que para hacerlo, se
deberá tener una mejor calificación.
Casi todas las
personas gustan tomar una copa de vino, pero de ahí a que todas puedan
calificar válidamente un vino como bueno o malo, hay mucho trecho, ya que
inclusive los conceptos de “bueno” o “malo” son relativos y por ende, subjetivos.
Solamente un buen conocedor podrá dar una opinión valedera sobre la calidad de
aquel vino que se le ofreció y cató.
Podríamos hablar mucho sobre este ejemplo
del vino, como lo podríamos hacer sobre arte y pintura, sobre cerámica y
porcelana, sobre literatura y poesía, etc. ya que considerar cada una de ellas
como de alta o baja calidad, es muy relativo y personal, pues dependerá de
nuestra capacitación, gustos, preferencias, etc.
Cierto es que
algunas obras de un gran valor gustan a muchísimas personas, pero tal vez Ud. y
yo conozcamos a muchos a quienes no les agrada la Monalisa del Louvre o los
cuadros de Botero. Las preferencias y valoración estarán dadas por muchos
factores y así inclusive, podremos tener una obra de no muy alta calidad pero
que goza de la preferencia de mucha gente. El rechazo de una extraordinaria
creación artística, también se da inexplicablemente.
Tal vez un grupo humano de
poca exigencia será satisfecho con objetos o servicios de poca calidad ... y
por eso, llevando el ejemplo a lo nuestro, grandes médicos no son aceptados por
las personas de una sociedad porque no logran establecer un puente corto y
ancho con ellas a través de la comunicación interpersonal o comunitaria y podrá
suceder un fenómeno inverso: médicos no muy hábiles técnicamente, pueden
obtener un gran éxito social y contarán con altísimos grados de aceptación y
por ende, con una extraordinaria clientela.
Los servicios
médicos solamente deberían ser evaluados por reales conocedores, pero para
lograr ello, tendríamos que ser todos médicos para calificarlos con mayor
precisión y justicia. Todos deberíamos ser farmacéuticos para valorar a un
farmacéutico, o dentistas especialistas en tal área, para emitir una opinión
justa, pero esto no sucede. Todas las personas creen tener una opinión válida e
inclusive podría no ser discutible, ya que sus percepciones son siempre
valederas.
Muchos productos
de gran calidad no logran altos índices de aceptación, pues la gente no ha sido
agradada por la presentación del producto. Por eso se dice (trasladando el
ejemplo), que la manera como se presta un servicio, es la “envoltura del
mismo”. Muchas personas quedan encantadas con un determinado profesional pues
éste es cálido, sabe establecer buenas relaciones humanas con quienes los
buscan., etc., etc., pudiendo no ser los más calificados del medio.
Viendo las cosas
desde otro ángulo, la prestación de cualquier servicio puede ser mejorada y de
esta manera se alcanzará con mayor facilidad o mayor frecuencia, aquel concepto
aparentemente abstracto tan fácilmente comprendido pero tan difícil de definir:
el éxito.
Para mejorar la
prestación de un servicio, tendremos que contemplar dos estamentos muy bien
definidos: la Infraestructura y
los Procesos. Solamente así
podremos obtener mejores Resultados,
como bien lo expresó y definió Avedis Donabedian, quien recomendó esta
estructuración conceptual para muchas áreas del conocimiento, incluyendo la
salud. (1)
Continuando con
estas líneas y para entender mejor el mensaje que deseamos compartir,
expresemos una vez más que la calidad de un servicio tiene dos aspectos bien
definidos: la calidad técnica y
la calidad funcional. La
calidad técnica es fácilmente objetivable pues se valora de acuerdo a los
Resultados terapéuticos obtenidos con el enfermo. Cuando se siguen al
pie de la letra los Protocolos de Atención, será muy probable que obtengamos
altísimos estándares de calidad técnica.
La calidad
funcional es aquella “calidad” que reciben el paciente y sus familiares, de
acuerdo a su percepción de nuestra actuación y también de nuestros Resultados. No solamente serán los excelentes Resultados técnicos que
obtengamos, lo que determinará subjetivamente que nuestros servicios
profesionales hayan sido de alta calidad. Siendo individual y propia la idea de
calidad, los factores que intervienen en ello (en el juicio de los pacientes y
sus familiares), podrán ser regulados o desarrollados, de acuerdo a una
serie de circunstancias, que dividiremos de acuerdo a la Infraestructura y a
los Procesos.
De acuerdo a
la Infraestructura en relación con la calidad de la prestación
de un servicio de salud, enumeremos los siguientes factores que podemos regular
para que nos favorezcan respecto a la percepción de los pacientes, en su
valoración cualitativa de nuestro trabajo:
*
INFRAESTRUCTURA:
a) Infraestructura Física:
1. Buen local del consultorio.
2. Consultorio
bien ubicado geográficamente en lugar seguro y accesible.
3.Consultorio
limpio, amplio, sobrio, bien decorado, ventilado, iluminado y cómodo.
4. Disponer de buenos
equipos, modernos, seguros.
5. Mobiliario
moderno y bien presentado.
6. Teléfonos
accesibles para atender a los pacientes (que no estén siempre ocupados), ya
sean fijos o móviles.
7. Vías de
acceso cómodas para el tipo de paciente que atendemos (discapacitados,
ancianos, gestantes, etc.)
b) Infraestructura Humana:
1. Buena
disposición del profesional para tratar favorablemente no solo la “enfermedad”
del paciente, sino también su “dolencia”.
2. Buena
presentación física del profesional y su personal asistente.
3. Que exista
cortesía y buen trato del profesional hacia el paciente.
4. Contar con
personal asistente educado, amable, proactivo, con ganas de trabajar y de
hacer las cosas bien.
5. Personal con
capacidad para resolver problemas y con iniciativa para actuar en circunstancias
imprevistas.
6. Conformar un
equipo de trabajo de especialistas que brinden a los pacientes un servicio
integral.
7. Que los
pacientes perciban que los profesionales del equipo se comunican regularmente
acerca de los pacientes comunes.
De acuerdo al factor Procesos,
podemos disponer, entrenar o incrementar los siguientes aspectos:
PROCESOS:
1. Rapidez entre
la solicitud de atención y la atención propiamente dicha.
2. Que las
personas no tengan necesidad de esperar mucho su atención en la Sala de
Recepción.
3. Disponer de
personal muy conocedor de nuestra especialidad, pero que hable poco “sin dar
opiniones profesionales” que no les corresponde.
4. Contar con
protocolos de recepción de llamadas, de entrega telefónica de citas, de cobro
de honorarios, de recordatorio de las citas, de recitaciones para control
periódico, etc.
5. Que en el
consultorio, el ambiente de trabajo sea siempre receptivo y cordial, que no se
dejen traslucir los problemas propios de un centro de trabajo.
6. Facilidad de
ubicación telefónica del profesional para servicio de las emergencias ya sea de
manera directa o a través de su personal.
7. Contar con
profesionales de reemplazo en caso no esté el profesional fácilmente
disponible.
8. Recetar
medicamentos que se encuentren en el mercado, que no estén descontinuados, y de
ser posible, que su precio esté de acuerdo a las posibilidades económicas del
paciente.
9. Tener la
costumbre de hacer llamadas telefónicas (nosotros o el personal), para indagar
acerca de la evolución del paciente.
10. Entregar
material educativo e informativo, tanto desde una enfoque promocional como
terapéutica.
11. Claridad en
nuestras explicaciones. Asegurarnos que nos entendieron. No exagerar
explicando. Jamás prometer nada que no esté uno seguro que va a alcanzarlo.
Nunca mentir.
12. Conocer el
nombre de nuestros pacientes, para no cometer errores.
13. Disponer de
buenos sistemas de archivo sobre disposiciones de terapia realizadas, archivo
de fichas o historias clínicas y exámenes auxiliares, que permitan la fácil y
rápida ubicación de los expedientes.
14. Que en el
consultorio sean visibles las labores de esterilización, desinfección y
asepsia.
Una “enfermedad
curable” que remite rápidamente da muy buena impresión. Una “enfermedad
incurable” jamás podrá remitir completamente, aún en manos del mejor profesional
del mundo, pero esto no lo aceptan con facilidad las personas y menos los
familiares del enfermo.
El trípode la
Calidad de Avedis Donabedian está referido a los Resultados, tema que hemos
tratado in extenso en el siguiente archivo de este mismo blog, el número 29,
donde hablamos de Indicadores en Odontología.
Tenga presente
siempre que para lograr Calidad de be desarrollar siempre acciones de:
Infraestructura, Procesos y Resultados.
dirección de los autores:
ejerciciodelaodontologia@gmail.com
jotero@odontomarketing.com
Lo expresado en este escrito, fue incluido en material de estudio entregado a los asistentes a nuestros Cursos de Post Grado de 18 meses de duración, que ofrecimos durante 5 o más años.
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