30. TRABAJO EN EQUIPO Y EFICIENCIA OPERATIVA EN EL CONSULTORIO
“ TRABAJO EN EQUIPO Y EFICIENCIA
OPERATIVA EN EL CONSULTORIO ”
Dr. Jaime Otero M
Dr. Jaime Ignacio Otero I.
Son muchas las ventajas de delegar funciones en el consultorio
odontológico. Debemos aceptar que en términos generales, los dentistas no somos
muy amigos de encargar o confiar a terceras personas la ejecución de muchas
tareas internas o externas relacionadas con la práctica.
Tal vez el tipo de nuestra formación universitaria que es detallista,
perfeccionista, individualista (por que nos situamos solos frente al paciente y
entre él y nosotros debe ser resuelto el motivo de la consulta), determina que
preferimos hacer las cosas por nosotros mismos, sin confiar en los demás. Tal
vez sí nos importe demorarnos un poco más en realizar un trabajo, pero tenemos
la seguridad que estuvo bien hecho, de acuerdo a nuestro parecer y exigencias.
Somos así.
! Qué diferente es el trabajo del médico cirujano !. Cuántas cosas
confía este profesional es su personal asistente y solamente reflexionemos
acerca de cuántas tareas realizan las enfermeras en comparación de nuestras
asistentes. Tanto es lo que con responsabilidad hacen las personas que rodean
al médico para ayudarlo, que se han originado dos carreras universitarias a su
alrededor: la enfermería y la tecnología médica, ambas con 5 años de duración.
Hay además un sinnúmero de subespecialistas que realizan labores
complementarias del trabajo médico y en cambio los dentistas, en algunos o
muchos casos seguimos contestando el teléfono, pagando los recibos de luz,
preparando el alginato, abriendo la puerta del consultorio, dando citas y
cobrando. Todo este tiempo que gastamos en realizar estas acciones que son verdaderamente
complementarias al trabajo esencial que es ejecutar servicios en la boca del
paciente, hace caro o indebidamente remunerado nuestro trabajo, ya que estamos
acostumbrados a realizar acciones que otras personas con menor grado de
especialización (y por ende con menores niveles de remuneración), bien
podrían realizar en nuestro reemplazo y muchas veces, aún de mejor manera que
nosotros mismos.
Algunos dentistas se sienten muchas veces incómodos de compartir y
delegar funciones o trabajos en el consultorio, por que se preocupan acerca de
lo que pensarán los pacientes sobre ello.
El personal asistente se pueden
sentir subutilizado y por ende insatisfecho y frustrado,. al ver que no se
confía en su capacidad y aptitudes. Cuando alguien siente que el jefe no se
apoya en él, deja de trabajar con ahínco perdiendo el profesional la magnífica
oportunidad de realizar su trabajo con menos esfuerzo y desgaste.
Un campo muy importante que es relacionado al desempeño del personal
asistente, es lograr que los pacientes se sientan bienvenidos, cómodos y
seguros y en ese sentido deben ser permanentemente capacitados. Curiosamente el
dentista no es amigo de gastar dinero en entrenar a su personal, desperdiciando
muchas posibilidades de lograr mejores resultados con su clientela y por ende
con su consultorio.
Algunos dentistas trabajan sin personal, lo que siempre nos parece un
tanto sorprendente. Creemos sinceramente que los beneficios que el personal
puede ofrecer a un odontólogo, a través de un aumento de la eficiencia y de la
atención de los pacientes, sobrepasa en gran medida los costos financieros que
ellos demanden. El personal, cuando se le utiliza correctamente, justifica
plenamente la inversión.
También debemos tener presente que existe un principio fundamental que
todo dentista debe estar acostumbrado a conocer detalladamente y es el Costo
Hora Operativo de su lugar de trabajo. Al tenerlo claramente establecido (
sumando la inmensa gama de elementos que constituyen los Costos y Gastos ya
sean directos o indirectos del consultorio ), toda acción que dure 60 minutos
en su realización deberá ser cobrada igual que el costo hora operativo
correspondiente, al cual se le habrá añadido una cantidad por utilidad o
remuneración.
Uno de los tantos deficits de formación que tenemos los dentistas es
el desconocimiento y falta de manejo cotidiano de una serie de factores
referidos al área de la Administración. Nos atrevemos a expresar que muy pocos
conocen al detalle sus costos operativos, el costo hora de su consultorio, los
tiempos de ejecución de los diversos servicios que realiza, así como el
desconocimiento de los distintos elementos que intervienen directa e
indirectamente en cada uno de los servicios que brinda a sus pacientes.
Si
preguntamos a cien dentistas cuál es su margen de utilidad operativa, muy pocos
nos podrán contestar con exactitud, seguridad y rapidez. Somos así.
El Costo Hora Operativo de un consultorio en el que no hay personal
asistente y en donde trabaja solamente un profesional, será menor que el de
aquel otro en el que trabaja una secretaria recepcionista y una asistenta
dental, pero el rendimiento económico mensual del segundo superará con creces
el primero, por que la productividad por hora y el número mensual total de
trabajos será muchísimo mayor en el consultorio en donde dos señoritas ayudan
al dentista a trabajar más, atendiendo a más pacientes y sobre todo,
produciendo más.
Si en vez de un solo dentista trabajan dos, quienes comparten los
gastos generales, el Costo Hora Operativo de cada uno de ellos será muchísimo
menor por que pagarán la misma cantidad mensualmente por alquiler del local, la
Licencia de Funcionamiento, por el teléfono, por los útiles de limpieza y
oficina y por el sueldo de las señoritas.
Si son tres los dentistas que comparten los gastos generales las cosas
serán muchísimo mejor para todos. Si a este hecho de compartir
gastos se añade el de división de funciones ya sean administrativas como las
referidas a los trabajos a ejecutar a los pacientes, el resultado será mejor.
Si cada uno hace una especialidad diferente, entre todos abarcarán a un número
mayor de pacientes y la inversión de cada uno de ellos en equipos, instrumental
y materiales será menor. Muchas veces se duplican o triplican los elementos e
instrumentos de trabajo en algunos consultorios. De nada vale que en un
consultorio hayan dos hornos de porcelana, pero tampoco se justifica que haya
uno solo, si solamente se hacen 6 coronas al mes.
Si estos tres dentistas son socios igualitarios en el consultorio,
cada uno generará sus propios ingresos de manera individual obligándose
solamente al pago de la alícuota correspondiente a los rubros de gastos que
sean de uso común. También existe la posibilidad que se puedan repartir
equitativamente las utilidades finales, de acuerdo al número de horas de
trabajo de cada uno efectúe o según el sistema que previamente hayan acordado
al momento de formar el equipo de trabajo.
Si uno de ellos es quien ha montado el consultorio y los otros dos han
sido contratados por él para recibir un porcentaje sobre los honorarios que
cada uno de ellos genere, igual las cosas serán convenientes para todos. Para
quien es dueño, por que el final del mes en el consultorio se habrá ejecutado
un mayor número de servicios que incrementan las utilidades ante gastos que se
incrementan muy, pero muy levemente y solamente en algunos rubros como ser
materiales dentales y otros que no son los de mayor cuantía o peso específico
en el funcionamiento de un consultorio.
Para quienes han sido contratados, las cosas también serán muy
favorables pues generalmente se encuentran en esta condición los profesionales
de reciente graduación que no cuentan con los medios económicos para montar un
consultorio, o quienes están desprovistos del prestigio y clientela que les
justifique poner un consultorio propio. Después de todo, ellos no arriesgan
como sí lo hace el dentista que llamaremos Titular.
Este profesional Titular podrá brindar un mayor número de servicios a
un gran número de personas y si lo vemos desde un punto de vista de marketing,
los honorarios profesionales podrán ser bastante menores ya que ante un mismo
gasto general se producen más atenciones. Este hecho generará un sistema de
retroalimentación en la clientela pues ante un precio bajo, más personas
buscarán atenderse en ese consultorio, sobre todo, si el profesional Titular es
de gran prestigio y cuya sola presencia, examen inicial o evaluación y
determinación del plan de tratamiento de los pacientes es suficiente signo de
garantía.
Las personas desean y a veces exigen obtener muchas cosas cuando
acuden a un consultorio odontológico: calidad de trabajo, seguridad y garantía.
Si a ellas se une un precio adecuado, tanto mejor. La gerencia científica y
tecnológica de un consultorio por un profesional experimentado es apreciado por
los pacientes. El trabajo efectuado por un profesional que recién comienza,
unido a la supervisión de un Titular acreditado, suple cualquier desconfianza
casi siempre injustificada que algunas personas sienten cuando son tratadas por
un profesional que no tiene una gran experiencia.
dirección de los autores:
ejerciciodelaodontologia@gmail.com
jotero@odontomarketing.com
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