38. APROVECHANDO EL TIEMPO LIBRE DE NUESTRAS ASISTENTAS
APROVECHANDO
EL TIEMPO LIBRE DE NUESTRAS ASISTENTAS
Dr. Jaime Otero M.
Dr. Jaime Otero I.
Algún tiempo atrás leímos en un libro
del que no tenemos la referencia exacta pues cometimos el error de no anotar la
fuente, que las personas no trabajaban efectivamente, más allá del 50 %
del tiempo que se encuentran en sus centros de labores.
Una gran proporción del tiempo lo
dedican a realizar acciones diferentes (muchas veces no complementarias) a
aquellas que las llevan a cumplir sus responsabilidades y sus obligaciones.
Elocuentes conversaciones sobre
asuntos particulares, prolongados comentarios sobre hechos del ambiente que las
rodea, hablar por teléfono con amistades o familiares, etc., etc., son
frecuentes en muchos centros de trabajo.
Creemos honestamente que esta
realidad no es ajena a lo que sucede en algunos de nuestros consultorios.
Por supuesto que nos llamó la
atención aquello que leímos y que le hemos referido, pero es un hecho innegable
que son muchos los minutos que nuestro personal asistente y nosotros mismos,
nos encontramos sin producir de manera directa y realmente "perdemos el
tiempo" innecesariamente.
Atender a quien nos visita
oportunamente, realizando conversaciones que nos llevan a un reforzamiento de
las relaciones interpersonales con nuestros pacientes y proveedores, así como
algunas de las llamadas telefónicas que habitualmente atendemos, ocupan una
buena cantidad de los minutos que estamos en el consultorio y en algunas
oportunidades son importantes para el sostenimiento y desarrollo de nuestro
trabajo, pero en muchas oportunidades no lo son.
Por supuesto que no deseamos que se
nos mire como esclavizadores o como fanáticos exagerados del trabajo propio y
de terceros y que preconizamos situaciones en las cuales la gente apenas tenga
tiempo para respirar, pues tenemos el convencimiento que se debe armonizar
tiempos de trabajo efectivo y concreto con minutos de relax o intervalos de
diálogo con quienes nos rodean. Estas pausas son importantes pues así liberamos
aquella tensión fruto del desarrollo de nuestras acciones y de nuestras
responsabilidades.
Alguna vez escuchamos a un dentista
con mayor experiencia que nosotros que "Secretaria que mira el techo, es
porque el dentista no le ha dado nada para hacer". Es verdad.
Si queremos ver a nuestros empleados
produciendo, démosles con mucha precisión y claridad, tareas o encargos para
realizar, aconsejándose que se les fije fechas límites para aquello que les
pidamos, aclarándoles la importancia de aquello que estarán haciendo y el por
qué necesitamos que se obtengan resultados concretos.
Qué le podemos encargar a nuestro
Personal Asistente ?
Le vamos a señalar, algunas cosas que
podamos encargarles a nuestro personal asistente, para que lo ejecute en los
momentos que tienen libre.
Lo fundamental es que con su
cooperación, se obtenga información y en algunos casos sea procesada para
conocer mejor y más de cerca la eficiencia y la eficacia operativa de nuestro
trabajo:
a) Contar el número de pacientes que
fueron citados durante el mes.
b) Determinar el número de personas
citadas y su proporción sobre el total que sí cumplieron con asistir a su cita.
c) Obtener el número y proporción
sobre el total de citados, de pacientes que simplemente no vinieron.
Identificarlos.
d) Determinar el total y la
proporción de personas que cancelaron su cita, horas o minutos antes del
momento en que estaban citados . Identificarlos pues son pacientes que si lo
hacen de manera rutinaria, o les hablamos o los cancelamos como pacientes.
Cuántas veces no le habrá pasado a Ud. que ha dejado de hacer cosas personales
que le son de mucha importancia, ha llegado volando al consultorio para cumplir
con quien tenía citado y esta persona simplemente no asistió y menos tuvo la
delicadeza de llamar para excusar su inasistencia.
e) Determinar el total y proporción
de personas que llegaron tarde a su cita. Identificarlos, pues ellos alteran
que podamos cumplir con puntualidad con quienes sí lo son. En más de una
oportunidad hemos identificado personas que piden insistentemente cita a las 4
y llegan 4:30 o 4:45 sin ningún desparpajo. A ellos es recomendable decirles
que tienen cita a las 4 y anotarlos en el cuaderno de citas a las 4:30 o 4:45.
Para lograr la información a la que
hemos hecho referencia se deberá llevar un registro adecuado en la Libreta de
Citas y ello se logrará colocando algunas letras claves identificatorias
al lado del nombre de las personas cuyos nombres se encuentren anotados en la
libreta de citas.
Si se logra identificar el nombre de
las personas y su actitud es repetitiva, se podrá plantear la opción de
llamarles la atención primero con mucha cortesía y luego con mayor claridad y
énfasis, pues existen personas para quienes el reloj no tiene ninguna
importancia y esto nos estresa mucho al momento de estar atendiendo a alguien
que fue puntual y otra persona que llegó 40 minutos tarde, entra muy campante y
dice que ya llegó. El Personal de Recepción deberá decirle inmediatamente entra
esa persona a la sala de espera, que ha llegado 40 minutos tarde, pues si se le
dice esto 10 minutos después que llegó, la persona muchas veces se siente en el
derecho de decir que ella ha estado esperando ya un buen tiempo.
Otra labor que puede realizar nuestro
personal en sus ratos libres, es revisar la libreta de citas para llamar a quienes
han dejado de venir o a quienes es necesario volver a ver después de un tiempo
que se les atendió en el consultorio. Esta es una labor que pocas veces tiene a
una persona responsable de ello dentro del consultorio y simplemente nadie lo
hace y se pierden pacientes.
También se puede ocupar espacios de
tiempo libre:
* analizando la frecuencia de compra
de determinados materiales dentales, comparar su duración en relación al número
de procedimientos en los que se utilizan para ver si no se está comprando algo
innecesariamente, pues "alguien se lo está llevando a su casa".
Una vez tuvimos una Asistenta cuyo
amigo era estudiante de Odontología y como ella veía que en nuestro consultorio
se compraba sin restricciones, ella empezó a insertar la lista de pedidos de su
amigo en la nuestra. la diferencia era que nosotros no sabíamos eso y a la hora
de pagar, nosotros lo hacíamos.
* analizando el rendimiento de los
distintos materiales dentales: en este momento le preguntamos a Ud. si nos
puede decir son temor a equivocarnos, cuántas obturaciones de resina simple se
logran con una jeringa de resinas de 4 gramos.
* comparar lo producido con lo
comprado. Lógicamente una caja de 150 radiografía solamente se acabará cuando
se hayan tomado 150 radiografías. Antes de ninguna manera.
* Haciendo análisis del lugar de
residencia de nuestros pacientes.
* Haciendo análisis de cada cuánto
tiempo acuden nuestros pacientes a hacerse un control de su boca, pues creemos
que esa recomendación que hacemos rutinariamente que "hay que ir al
consultorio cada 6 meses" no la cumple nadie o al menos, muy pero muy
pocas personas.
* vigilando el orden de los cajones
de los muebles de los lugares de trabajo, los escritorios,
* el de los lugares de almacenamiento
de materiales,
* comprobando si el stock de
materiales coincide con aquello que tenemos en nuestro registros.
* hacer un recuento de los trabajos
que se han efectuado a los pacientes y comparar con el rendimiento económico
obtenido..
De esta manera podríamos ir señalando
muchas cosas que podemos encargar a nuestro Personal para cuando dispongan de
un tiempo libre y Ud. habrá podido deducir que toda la información que se
obtenga será de un gran provecho para la marcha de nuestro consultorio y para
su salud económica.
DAR SEGURIDAD A LOS PACIENTES
" Señorita. Buenos días. Soy la
Sra. Gutiérrez. Deseo que el Dr. Rojas me vea lo antes posible pues estoy con
un dolor muy fuerte" es una frase que se escucha con frecuencia en muchos
de nuestros consultorios.
Terrible
sería que la Sra. Gutiérrez recibiera la siguiente respuesta: "La verdad
Señora es que no sé si el Dr. Rojas va a venir hoy día, pues no le entendí muy
bien lo que me dijo anoche cuando nos retiramos todos del consultorio" y
silencio absoluto.
"
Señorita. Yo necesito saber si el Dr. va a ir y le pido me diga a qué hora Ud.
sabrá si me podría atender. No tiene el Dr. un teléfono adonde se le pueda
ubicar ?" pregunta la señora un poco impaciente o más que impaciente,
tratando de averiguar qué va a hacer ella con su dolor.
"Señora
Gutiérrez. No sé. El Dr. sí tiene teléfono celular pero yo no lo tengo apuntado
el número. A veces viene a las 5. Otras veces a las 6, pero sí es seguro que si
hasta las 7 no ha venido, ya no viene ese día ".
" Pero
Srta. si Ud. no sabe cómo ubicar al Dr. Rojas ni sabe decirme si va a ir o nó,
tendré que irme a otro médico para que me resuelva mi problema" replica la
Sra. Gutiérrez en el deseo que la famosa señorita ineficiente se levante de su
letargo, rompa las cadenas de su ineficiencia y le diga: " No se preocupe
Sra. que yo lo ubico al Dr. de todas maneras. Quédese Ud. tranquila, pero en
vez de esa respuesta simplemente le dice: "Sí pues Sra. Qué más puedo yo
hacer ?" y la Sra. Gutiérrez más desconcertada que molesta piensa que tiene
que buscar a otro médico, que el Dr. Rojas perdió una buena paciente y lo peor
de todo es que la Srta. cree que hizo las cosas de la mejor manera posible. La
culpa no es de ella sino del Dr. Rojas que tiene una persona inepta, que la
contrató sin hacerle ninguna evaluación y solamente por que era la sobrina de
una pacienta antigua del consultorio y lo peor de todo, es que la Srta. nunca
recibió directivas precisas sobre qué hacer en los casos que un paciente de
emergencia necesite que ubiquen al Dr.
Ud. podrá
comprender el desconcierto de la pobre Sra. Gutiérrez quien deberá
ingeniárselas para lograr resolver aquello que desea: "Señorita. Cómo
puedo hacer para lograr que el Dr. me vea ? " pregunta angustiada
nuevamente la Sra. y peor será si la respuesta que recibe es: "No lo sé
Señora. La verdad es que no sé dónde lo puedo ubicar al Dr.".
Y se acabó el problema para la Srta. quien ahora cuelga el teléfono muy
tranquila y contenta pues podrá seguir viendo la novela que estaba viendo por
la televisión cuando esa "señora cargosa" llamó.
Si este
diálogo le da risa es por que Ud. tiene un ácido sentido del humor, pues muy
semejante es la respuesta que a veces se da en nuestros consultorios ante
situaciones semejantes.
Quien
contesta el teléfono o quien recibe a un paciente en la Sala de Recepción, debe
cumplir una función muy clara y concreta: debe estar en la capacidad de
resolver todas las preguntas, inquietudes y problemas de quienes acuden a
solicitar nuestros servicios. Para eso están. Es una de sus principales
responsabilidades laborales.
Vamos a
hacer un ejercicio de imaginación y pensemos que nos hemos muerto y que estamos
entrando al cielo. Como es la primera vez que nos morimos, no conocemos el
terreno ni la zona, ni los trámites que se deben hacer para hablar con San
Pedro y entrar. Eso es lo que queremos. Si no lo hacemos bien y rápido, nos
tendremos que ir al infierno por ocho meses.
Entramos
mirando con el mayor desconcierto y con el mejor deseo de hacer las cosas bien,
pero nos encontramos con un ángel ineficiente e incapaz que no nos da razón de
nada. Así entran muchos pacientes a nuestros consultorios: sin saber dónde se
encuentran ni qué deben hacer para resolver su problema.
Cuando
alguien entra en contacto con nosotros por primera vez, se encuentra
desorientado pues está pisando terreno que no conoce. Deberemos darle todo tipo
de facilidades para que quede contento y pueda resolver el motivo por el que
nos buscó.
Cada profesional tiene el derecho de
establecer las pautas que estime conveniente respecto al comportamiento de su
personal con los clientes nuevos. Esto no se discute. Lo que estará muy mal es
que el profesional no le diga nunca nada al respecto, no le informe cómo se
debe manejar este tipo de situaciones y peor es si no confecciona un documento
en el que se exprese con claridad qué debe hacerse al recibir una persona en
nuestro consultorio.
Debe haber
anticipación en las acciones y la persona debe sentir que es llevada en una
canoa y sin tener que remar, hasta el lugar donde desea llegar. Miradas
agradables. Sonrisas adecuadas. Actitudes receptivas. Indicaciones precisas.
Preguntas abiertas que faciliten responderlas. Conocimiento de los caminos para
hacer las cosas rápido. No presentar trabas insalvables. Hacer las cosas
fáciles y sobre todo, agradables.
La persona
que viene a vernos, generalmente tiene un problema de salud y no está del mejor
humor para que encima se le añadan situaciones que lo angustien más y que no
puede resolver por ella misma.
El paciente
debe llenar una ficha o se le deben pedir algunas informaciones. La
recepcionista debe hacerle las preguntas necesarias en un lugar reservado para
que el paciente no deba decir ni su edad ni su peso en plena sala de espera,
delante de todos los que están sentados pues así todo el mundo se enterará que
pesa 102 kilos, mide 1.45 m y tiene solamente 67 años. Eso no debe pasar
nunca.
Cordialidad, tino, deseo de
solucionar los problemas a los pacientes, saber responder con cortesía y
simpatía, poder ubicar al médico y darle tranquilidad a los pacientes, son
atributos que adornan a toda persona que trabaje como Personal Asistente en
cualquier consultorio.
De Ud. depende. No de su Personal.
Ud. es quien dirige el consultorio. No su Personal. Si no lo sabe hacer bien, contrate
a alguien para que administre su práctica.
dirección de los autores:
ejerciciodelaodontologia@gmail.com
jotero@odontomarketing.com
Lo expresado en este escrito, fue incluido en material de estudio entregado a los asistentes a nuestros Cursos de Post Grado de 18 meses de duración, que ofrecimos durante 5 o más años.
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