41. NO TENEMOS LA CULPA DE TODO
NO TENEMOS LA CULPA DE TODO
Dr. Jaime Otero
M.
Dr. Jaime I. Otero I.
En los últimos
tiempos asistimos a una nueva realidad o moda social, en la cual los pacientes
emiten sus opiniones desfavorables y sus quejas en contra del trabajo que les
realizamos los dentistas u otros profesionales de la salud, hablan libremente
delante de terceras personas, dan el nombre del profesional al que se están
refiriendo. Lo lastimoso es que lo hacen inelegantemente, sin recato y sin
mesura y quienes los escuchan, creen con extrema facilidad lo que estas personas
expresan. Nadie pone en duda la verdad de lo que escuchan, nadie sale a favor
de los profesionales y las conversaciones terminan cuando alguno de los
presentes pide que se repita el nombre del profesional al que se están
refiriendo, “para no ir donde él a atenderse”. Se desacredita a los ausentes
peor que a los reos, ya que el especialista no tiene la opción de expresarse o
rebatir de las acusaciones que gratuita y muchas veces injustas, se le están
haciendo.
Sobre la
responsabilidad de los pacientes en función del trabajo odontológico que se les
hace, podemos emitir opinión por que tenemos experiencia de muchos años de
haber atendido pacientes y muchas veces son los pacientes los únicos
responsables que los trabajos no queden como deseamos y como deberían, pero eso
no lo dicen quienes conversan alegremente como expresáramos en el párrafo
anterior.
¿ Qué dentista
puede tener la culpa que a una persona le empiece a doler una pieza dentaria
luego de 3 o 4 años que se le colocó una obturación provisional, que filtró
saliva y gérmenes por los bordes que se rompieron con el uso y que nunca
regresó al consultorio a colocarse la obturación definitiva como bien claro se
le expresó ? y no es acaso semejante el caso de otra persona que se hizo una
endodoncia y que se le rompió el resto de tejido dentario existente por que
nunca se hizo el perno y la corona completa que se le recomendó ? y la de otra
que no tomó el antibiótico recomendado por nosotros por que fue a la farmacia y
el dependiente le recomendó otro fármaco ? o el de esa otra persona que hizo
enjuagatorios con una sustancia que le recomendó un amigo o su tía Juanita ?
Sobre
Odontología sí hablamos porque la conocemos pero sobre otras áreas de la salud
no debemos hacerlo, por que no somos Médicos Cirujanos, Veterinarios, Biólogos,
etc., etc., quienes creemos deberían expresar opinión pues siempre el silencio
o la indiferencia son dañinos para todos los gremios.
Sabemos que el
trabajo de todos los profesionales de la salud tienen límites que se superponen
por que tienen elementos comunes que los agrupan dentro de un mismo concepto
laboral y de responsabilidad civil, pero la individualización debe ser
comentada y sobre todo, analizada.
Por supuesto que
no estamos tomando una actitud de defensa cerrada de aquellos casos en los que
existe una negligencia profesional comprobada, burda, grave, en donde el
especialista se haya equivocado completamente en su evaluación diagnóstica, en
el plan de tratamiento y aún en la ejecución de los trabajos propiamente dicho,
pero a nuestro modesto entender, luego de realizar práctica de la profesión
durante casi 40 años, estos casos son absolutamente excepcionales y no
podríamos decir el nombre de ningún colega a quien podamos echarle la culpa
total del fracaso de un servicio prestado.
Qué puede hacer
un ortodoncista que le explica muy claramente a los padres, antes de empezar el
tratamiento, que su trabajo solamente será exitoso si el paciente (niño) es
traído al consultorio cada 3 semanas o cada 2 según nosotros indiquemos por las
necesidades de terapia, para realizar los controles respectivos y los padres
solamente lo traen cada 3 o 4 meses y tienen la falta de vergüenza de decir que
no notan cambios en la boca del niño ? Siempre el dentista tiene la culpa en
las expresiones de los malos pacientes y eso no deberemos permitirlo. Prefiero
que un paciente se vaya a atender a otro sitio adonde le permiten su falta de
responsabilidad y su ignorancia, antes que seguirlo trabajando. En estos casos
es indudable que el paciente (mejor dicho los padres si el paciente es un
niño), no tiene la razón.
Por supuesto que
los pacientes tienen todo el derecho del mundo de recibir una atención de
primerísimo nivel técnico y de ser atendidos de la mejor manera posible, para
lograr a favor de ellos los más altos estándares de calidad, considerando este
atributo de los servicios como un factor subjetivo, derivado de las
percepciones y sensaciones del paciente, así como de los resultados logrados.
La calidad
técnica se puede medir pero fundamentalmente será través de la evaluación que
se realice de lo obtenido después del cumplimiento de los postulados o
indicaciones de los llamados Protocolos de Atención existentes y del logro de
nuevos estados de salud integral a favor de la persona doliente que demandó la
atención profesional.
Sin desear
salirnos del tema principal de este artículo, pensamos que desafortunadamente
los Protocolos son muchas veces engorrosos, muy difíciles de obtener
rutinariamente y casi imposible de lograr cumplir con todo lo que estipulan.
Parece que en algunos casos han sido confeccionados por técnicos muy alejados
de las prácticas clínicas habituales considerando los problemas o
circunstancias que las engloban. Es harto difícil de cumplir al pie de la letra
todo aquello que estipulan pero desgraciadamente son muy pocos los
profesionales que expresan opinión sobre su contenido o eventualmente su
desacuerdo sobre lo que esos protocolos proponen. Si los gremios guardamos
silencio o si no presentamos protocolos alternativos, nuestro silencio los
valida o al menos les otorga gran fuerza legal a la hora de las demandas.
Pensamos que en
algunos casos, los Protocolos de Atención han sido elaborados para que se
cumplan dentro de un marco de apoyo de infraestructura muy sólido, con el que
muchas veces no contamos quienes trabajamos en países del tercer mundo, sobre
todo quienes trabajan para el Estado o los Ministerios de Salud. A su vez
exigen grandes ejecuciones técnicas, muchas veces ajenas a la realidad
educativa del promedio profesional general por falta de oportunidades de
perfeccionamiento de grandes grupos de profesionales. Seamos muy claros con
este enunciado que puede generar mucha polémica, pero es comprensible que con
los ingresos logrados por un profesional de la salud o al menos por un alto
número de ellos, no se pueda disponer de todas las opciones educativas que
disponen aquellos que trabajan en otras latitudes.
Las soluciones
de terapia integral que todos planteamos a nuestros pacientes y que desearíamos
para ellos, muchísimas veces no son factibles por el nivel económico de sus
bolsillos, pero eso no lo dicen los pacientes. ¿ Quién de Uds. que sea dentista
no ha vivido el caso de algún paciente al que le han colocado una corona
provisional de acrílico y el paciente haya desaparecido del consultorio y nunca
volvió para la corona definitiva ? ¿ o quién no ha tenido algún paciente
que le dice que el dentista anterior le puso esa corona de acrílico y que él
pensó que era la definitiva de porcelana, quejándose del cambio de color que
haya habido ?
Hemos
identificado otros dos factores que no siempre son considerados por quienes se
atreven a juzgar alegremente el desempeño de muchos de los profesionales de la
salud y nosotros comentamos: no se piensa en el incumplimiento de las
recomendaciones de terapia que realizamos a la gente ya que cuando recetamos un
antibiótico no siempre es tomado de acuerdo a lo que le hemos indicado respecto
al número de días o a la dosis o por que la persona no cuenta con el dinero
necesario para ello, o por que el dependiente de la farmacia le indicó otro
remedio más barato o según su criterio “mejor” que el indicado por el
profesional. En otros casos, no muy raros, se cambia nuestras recomendaciones
por que una amiga del paciente le recomendó que en vez de tomar ese
antibiótico, hiciera unas gárgaras ?.
Alguna vez
alguien nos expresó que deberían realizarse comentarios sobre los derechos de
los profesionales frente a los de los pacientes, pero creemos que es muy poco
lo publicado sobre este aspecto. ¿ Ud. no se animaría a escribir sobre este
tema ?
dirección de los autores:
ejerciciodelaodontologia@gmail.com
jotero@odontomarketing.com
Lo expresado en este escrito, fue incluido en material de estudio entregado a los asistentes a nuestros Cursos de Post Grado de 18 meses de duración, que ofrecimos durante 5 o más años.
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