44. VALORACIÓN DE LOS HONORARIOS PROFESIONALES.
VALORACIÓN
DE LOS HONORARIOS PROFESIONALES.
Dr. Jaime Otero M.
Dr. Jaime Otero I.
A pesar que todos los profesionales de
la salud vivimos de nuestro trabajo, nos parece bastante extraño que sea muy
poco lo que con facilidad podamos encontrar escrito en referencia a los
honorarios profesionales, más aún en lengua castellana.
Creemos que es un tema muy importante en
el ejercicio de nuestras profesiones de la salud, pues disponemos de una
realidad socioeconómica muy particular en nuestros países de latino américa,
muy distante y distinta de aquella que se vive en los países de Norteamérica.
Por eso lo que se haya publicado en los Estados Unidos sobre el tema del
binomio salud-dinero, es inaplicable para nuestra realidad. En los Estados
Unidos la gran mayoría de personas disponen de un seguro de salud que les cubre
sus necesidades en diverso grado. Los saldos existentes en las cuentas pueden
ser afrontados de distinta manera a través de sistemas crediticios, hecho que
no es posible en nuestros países. Por esa y muchas otras razones que no es el
caso mencionar, creemos que es muy necesario que se hable sobre estos temas.
Disfrutar de la salud es un lujo en
muchas de nuestras ciudades, ya que los niveles de pobreza así lo determinan.
La capacidad económica de la gente solamente les permite atender alguna de sus
necesidades básicas y cuando un hijo enferma o cuando algún miembro de nuestras
familias lo hace, luego de la preocupación inicial sobre su estado, sobreviene
un sentimiento aún mayor de angustia sobre cómo hacer para afrontar todos los
gastos que su recuperación nos demande.
Partamos del principio que todos tenemos
el más absoluto derecho a recibir una remuneración que sea “justa y digna” y
que no existe ninguna filosofía ni ninguna doctrina que nos prive o nos recorte
ese derecho. Las sociedades de diverso tipo, buscan el bienestar de sus
integrantes y como nos ha tocado vivir en una sociedad en la que impera el
sistema de la economía social de libre mercado, las leyes de la oferta y la
demanda y las exigencias que nos deparen la economía de nuestros países, será
lo que en parte, determine los niveles de retribución que cada quien aspire.
De la misma manera que nos oponemos por
principio a aquellas salarios demasiado bajos que en algunos lugares se ofrece
al profesional de la salud, también estamos en contra de quienes exageran al
momento de estimar sus servicios, en desmedro de la dignidad de las personas.
Cada quien puede cobrar lo que desee en la práctica privada pero creemos
que todo tiene un límite, ya que debemos ser justos y reales cuando
establecemos nuestros honorarios.
Los honorarios profesionales siempre han
sido conceptuados
como una retribución de honor por el servicio recibido, con la que nos
dispensaba el paciente, aunque creemos que en la actualidad ese sentimiento de
las personas ya no existe. La gente le paga al médico por lo que éste hace por
él, pero no percibe que sea una retribución honorífica, pensando que solamente
con dinero puede retribuir “aunque sea de alguna manera” por haber recuperado
su salud o por que éste le haya evitado seguir “con algún dolor o enfermedad ”.
Indudablemente que las cosas han cambiado sustancialmente.
.
Regulan el nivel de los honorarios
muchos factores, entre los que a priori podemos identificar:
el juego de la economía
la desproporción entre oferta y demanda
(mercado)
la capacidad económica del medio en que
ejerzamos
a más profesionales que ofrezcan el
mismo servicio en el mismo nivel de eficiencia, los honorarios se verán
afectados hacia la baja, ya que se cumple la relación entre oferta y demanda.
Así de sencillo.
En el caso de nuestra profesión, la
Odontología, nos permitimos consignar algunas opiniones, unas agradables y
otras no tanto, de uno de los profesionales más conocidos que desarrollan
conceptos sobre este tema relacionado con la administración de nuestro
ejercicio profesional: el Dr. Bill Blatchford a través de las páginas de la
publicación Latin American Dental News. (1)
“ Los dentistas del mundo luchan con la
diferencia entre sus propias metas de excelencia y la verdad es que conservar
los dientes y tener sonrisas atractivas, no son una prioridad ”.
Los dentistas pensamos que a la gente le
importa muchísimo la salud de su boca y eso no es cierto. Existe un divorcio
entre lo que nosotros creemos y deseamos, con aquello que la gente tiene como
prioridad. Tal vez en clases sociales altas la dentadura sea una prioridad y la
sonrisa, un factor más apreciado, pero estamos en el convencimiento, luego de
tantos años de haber ejercido esta profesión, que nuestra Odontología es una
exigencia de segunda o tercera fila para todos aquellos que no tienen cubiertas
sus necesidades básicas como ser alimentación, vivienda, educación, trabajo y
salud corporal adicional.
Se preguntan muchos colegas “ ¿ por qué
se sigue dedicando mucho de nuestro tiempo en resolver problemas dentales
urgentes y no se ha podido cambiar la mentalidad social orientándola y logrando
ubicarla en los terrenos de la prevención y el mantenimiento, como es nuestro
deseo ?
En más casos de los que nos agrade
escuchar, muchas personas buscan más un buen precio para aquello que necesitan,
antes que una calidad medianamente sofisticada y menos se busca la calidad del
servicio por encima de todo. La gente piensa que ese dinero que deciden dedicar
(por necesidad imperiosa) a buscar al dentista, lo deberían dedicar para cubrir
otras necesidades familiares más urgentes y esto es absolutamente comprensible.
Esto tal vez no hubiera sucedido en los niveles actuales, si como profesión hubiéramos logrado instituir el concepto de que la prevención es mucho más beneficiosa y económica que la rehabilitación de las enfermedades bucales y así la gente no tendría grandes daños en su dentadura y por ende la atención sería más barata para sus bolsillos.
Esto tal vez no hubiera sucedido en los niveles actuales, si como profesión hubiéramos logrado instituir el concepto de que la prevención es mucho más beneficiosa y económica que la rehabilitación de las enfermedades bucales y así la gente no tendría grandes daños en su dentadura y por ende la atención sería más barata para sus bolsillos.
Continúa el Dr. Blatchford expresando que “
la mayoría de los dentistas concuerdan que el público no tiene a la odontología
en estima lo suficientemente alta ” e indudablemente que eso es culpa nuestra
pues como gremio es muy poco lo que hemos hecho para reforzar la imagen
corporativa frente a los ojos y la mente de la población.
Es este poder de decisión de las personas
que necesitan nuestros servicios, a través de mecanismos conocidos como “teoría
subjetiva del valor” lo que determina el hecho que se busque a determinado
profesional, de acuerdo a sus conocimientos, valoración y convicciones sobre la
odontología (2). Como grandes grupos humanos no perciben la odontología como
algo importante, no nos vistan, no se cuidan ni cuidan a su familia y solamente
acuden a nosotros cuando están en situaciones de emergencia o en urgencias.
Es indudable que nuestra profesión es muy
importante, pero no es valorada por la gente ... y repetimos, creemos que por
culpa nuestra, de nuestro gremio, que no ha sabido actuar de una manera
coherente y persistente frente a las necesidades de educación poblacional.
Apunta el Dr. Puelles “qué puede hacer uno cuando el mercado (las personas)
valora mucho más las habilidades futbolísticas de Maradona que el trabajo de 8
o 9 horas diarias que otro individuo realiza ?
Por qué la sociedad pagaba a Jerry Lewis en
la década del 60, nada menos que 300,000 dólares semanales y que ahora un
artista de cine cobre 25 millones de dólares por su actuación en una película
?. El cine llega a las masas y eso lo saben los artistas protagónicos. Los
dentistas luchamos cada quien por lo nuestro, no creamos conciencia social por
que no educamos y es lo que permite que veamos una sobreoferta de servicios en
la cual muchos compiten por el precio.
Hoy mismo hemos recibido una revista del
Municipio del lugar en el que vivimos, el cual en la revista que mensualmente
hacen llegar a todos los vecinos, existen nada menos que 44 consultorios
dentales que ofrecen sus servicios y que han sido clasificados u ordenados de
acuerdo al nivel de descuento que ofrecen ? (3)
Este descuento se cataloga como se consigna
en la siguiente Tabla.
NIVEL DE DESCUENTO
|
Nro CONSULTORIOS
|
50 %
|
1
|
40 %
|
2
|
35 %
|
1
|
30 %
|
3
|
25 %
|
7
|
20 %
|
17
|
15 %
|
3
|
10 %
|
10
|
Destaquemos que nadie habla de atributos de
su consultorio, de su práctica, de sus servicios profesionales, más allá del
nivel de descuentos que ofrecen. Nos imaginamos que nadie lo hace por que la
gente de ese Boletín (Febrero 2006), así se los exige o determina a los
profesionales solicitantes de la inserción de su nombre y nos les da ninguna
otra opción para anunciarse en esas páginas. El problema es que todos lo
aceptan y ante los ojos de la sociedad, qué imagen creen que estarán dando ?. No
opinamos pero estamos de acuerdo con lo que nos imaginamos que Ud. está
pensando.
En nuestra circunscripción existe una
entidad profesional de extensión distrital, pero trabajo en este lugar nada
menos que 15 años y nunca supe qué es lo que desarrollan.
Muy interesante sería hacer un recorrido
por los consultorios anunciantes y determinar con exactitud la respuesta que se
haya obtenido con este aviso publicitario. Modestamente creemos que no es éste
el mejor modo de valorizar la profesión ante los ojos de las personas.
En contraposición a lo expresado, existe 1
anuncio de un médico naturista, 2 médicos generales, 1 gastroenterólogo, 4
arquitectos, 2 oftalmólogos, 3 podólogos, 2 psiquiatras, 5 psicólogos, 10
médicos veterinarios. Sin comentarios. Lo único que nos gana en número, son los
56 salones de belleza.
Se dice que el mercado no se puede parar,
pues es el fruto de la voluntad y la decisión de millones de individuos, pero ¿
no cree Ud. que el mercado se puede forjar, orientar o reorientar a través de
mensajes promocionales o educativos ?
El importe de los honorarios (que se
incluye en la variable “precio” del marketing), tiene una real importancia en
la decisión de compra de los usuarios. No es la única, pero en países como el
nuestro en los cuales el índice de pobreza es sumamente alto, es para muchos
hogares un factor determinante. No es que estemos pregonando que el honorario
deba ser inútilmente alto, pero tampoco que sea ridículamente bajo. Un punto
medio es el adecuado y esto sí es posible lograrlo con una buena política de
administración y gestión de nuestro consultorio.
Estaremos de acuerdo que el nivel de
ingresos económicos que logremos como fruto de nuestro trabajo diario,
determinará en parte el nivel de satisfacción que tengamos, pues el dinero es
parte de nuestra vida en la sociedad que vivimos. Y que “ se convierte en una
variable digna de ser tratada estrategicamente ” (4). Aseguran la supervivencia
de nuestro consultorio y facilitan su crecimiento y desarrollo. Mantienen la
competitividad de nuestra empresa de salud dentro del mercado por que el precio
de nuestros servicios afecta las decisiones de compra de nuestros eventuales
consumidores.
Por lo expuesto y por lo que leemos en
muchas publicaciones, creemos que debemos “ adaptar los precios a las condiciones cambiantes del mercado, en donde
la fuerte propensión a los precios bajos y la reducción de los mismos, son cosa
diaria en el mundo de los negocios ” (4)(5)(6)
En todo mercado existe un segmento de
consumidores que compran por precio. En Lima según Apoyo, entre 30% y 50%
de amas de casa compran por precio, sin importar su nivel socioeconómico.
Una estrategia que optemos para diferenciar
nuestro servicio y lograr así la preferencia del público, basada en menores
precios, es riesgosa y solo se debe utilizar en contados casos. Ellos son
cuando (5)(6)(7)(8)(9):
se cuenta con la capacidad de lograr muy
alta productividad de servicios
disponemos de altos índices de aceptación y
venta de nuestros servicios.
se atienden grandes grupos humanos que nos
aseguran altos niveles de consumo.
nuestros márgenes de utilidad son o han
sido lo suficientemente altos que permiten reducir las ganancias pero sin
perjudicar ostensiblemente el bienestar financiero de nuestro servicio.
se tiene una estructura productiva tal que
nos permita tener niveles de costos bajos y competitivos.
contemos con ventajas comparativas que nos
distingan en el mercado.
nuestro consultorio tenga lo que se
denomina una “amplia espalda financiera” es decir, que contemos con un buen
respaldo económico que nos permita subsistir sin problemas durante un
determinado tiempo, lo suficientemente largo para disuadir a la competencia.
sepamos lo que las personas estén
dispuestas a pagar por nuestros productos o servicios y nos adaptemos a esas
decisiones. Si los demás tienen sus precios por encima de los nuestros y
podamos demostrar o hacer percibir (posicionamiento), que nuestros servicios
son iguales o mejores de los de terceros, la política de precios bajos
nos será muy favorable.
Antes que lanzarnos a ciegas a competir
en el mercado por precio, es mejor brindar mayor calidad, mejores procesos, innovación en nuestro consultorio y
brindar mayores servicios. No se debe adoptar con simplicidad la política de
determinar nuestros costos, multiplicarlo por el tiempo que nos demanda
brindarlo, a eso añadirle un importe por concepto de utilidad, hacer la
operación aritmética y salir a vender con el equivalente al resultado obtenido.
Esta es una actitud bastante más profesional y científica que aquella adoptada
por quienes simplemente averiguan los “precios de mercado”, los copian o les
rebajan un 5 % y creen que ya todo está listo.
Otros profesionales determinan sus costos
de producción del servicio profesional y a esa cifra le añaden los gastos
variables inherentes al mismo y le adicionan complementariamente una porción
predeterminada de los gastos fijos que ese servicio les demande y así obtienen
una cifra final de venta a la que le han añadido una utilidad pretendida, pero
aún esto (más elaborado en su proceso de determinación), no es suficiente, por
que se deja de lado la opinión o determinación de los usuarios en cuanto a sus
preferencias y decisiones. Tampoco se evalúa el nivel de los honorarios de los
competidores y este factor es de vital importancia, pues no nos encontramos
como proveedores únicos en ninguna parte. Lamentablemente, el descrito en este
mismo párrafo, es el método más empleado. Hacerlo es emplear el denominado
“método de alineación” que no es valedero por que no se ha demostrado su utilidad.
Como es muy simple, se hace con mucha frecuencia.
Enunciamos el siguiente comentario con todo
el respeto del mundo a quienes nos referimos: cree Ud. que aquellos colegas que
ofrecen un descuento del 50% o del 35% o del 10 % han llegado a esas cifras
luego de un análisis financiero bien ejecutado o después de un estudio de
mercado al respecto ?. Honestamente suponemos que no. Ojalá estemos
equivocados.
Es indudable que los precios de las
cosas (bienes o servicios) lo fija el mercado. Así de simple. Ud. podrá poner a
la venta un bien muy preciado a un precio que a Ud. le parezca justo, pero si
no existe demanda del mismo, no tendrá ningún valor. Conocemos personas que han
deseado vender determinados artículos de uso personal, debido a estrecheces económicas
y no han podido lograr que se les pague ni la mitad de lo que ellos
consideraban justo o lógico. Nadie se los compraba y tuvieron que tomar la
decisión de no seguir ofreciendola o de bajar el monto pretendido..
Las personas estiman el precio de las
cosas y eso es lo que están dispuestas a pagar. La gente siempre busca lograr
que aquello que compra les represente una ventaja que sea interesante y que
justifique usar su dinero para adquirirla. Reflexione Ud. mismo acerca de sus
necesidades actuales y verá que muchas veces no ha procedido a comprarlas por
que no ha encontrado algún lugar adonde la ofrezcan a un precio que Ud.
considere conveniente
Es principio general de la economía lo que
consignamos de un artículo de Fernando Arrunátegui, quien fuera Presidente de
INDECOPI el año 2004 (10),que es un concepto que no se cumple
estrictamente en nuestra profesión: “ La lucha por lograr las
preferencias del consumidor genera que las empresas proveedoras busquen ofrecer
mejores bienes y servicios a los costos más convenientes posibles, generándose
un círculo virtuoso de innovación y reducción de costos que hace que cada
vez más consumidores tengan acceso al consumo, incrementando el bienestar
social. Sin embargo, este círculo virtuoso de innovación y reducción de
costos que hace que cada vez más consumidores tengan acceso al consumo,
incrementando el bienestar social. Sin embargo, este circulo virtuoso no
siempre funciona. Porque la información que produce el mercado, vista como el
número de opciones disponibles para cada operación de consumo posible, no lo
permite ”.
Los honorarios profesionales en
odontología han descendido ostensiblemente. Lo que algunos años atrás se
cobraba en dólares, ahora se recibe el mismo importe, pero en soles (3 veces
menos). La oferta existe pero la demanda no se ha producido de manera
automática ante este ofrecimiento profesional. Cada quien ofrece mejor
tecnología pero a un precio bastante menor. La gente tiene acceso al consumo
pero no lo concreta por que probablemente sus necesidades indispensables no las
tiene aún cubiertos por su nivel de pobreza. Por eso no existe bienestar
social, por que la gente no dispone de acceso a la salud. Esta falta de
bienestar se traslada lógicamente a los profesionales quienes ven disminuidos
su ocupabilidad laboral y consecuentemente sus ingresos.
Para determinar el nivel de nuestros
servicios debemos tener en cuenta lo siguiente:
a) tener
determinado cuál es nuestro grupo objetivo (hacer marketing sin investigación
es como navegar sin brújula) (9)
b) lograr su
consumo en márgenes altos, lo que a su vez nos permita lograr altos márgenes de
ganancia.
c) conocer
cuál es la percepción que tienen las personas sobre lo importante, trascendente
o útil que es nuestro servicio y el de la competencia.
d) tener
conocimiento de cuánto valorizan las personas a nuestros servicio.
e) saber el
nivel de competencia que tenemos
f) conocer cuál es el nivel de nuestros costos de producción del servicio.
g) tener
determinado cuál es el margen de utilidad que las empresas logran en nuestro
medio, para ubicarnos adecuadamente en nuestras pretensiones.
Por todo aquello que venimos expresando
en estas páginas, habrá podido deducir que los honorarios son establecidos por
3 grandes mecanismos (10):
a) por el
método de costos
b) por el
método de demanda
c) por el
método de competencia
a) el método
de costos consiste en detallar de manera muy escrupulosa todos los egresos
producidos en el consultorio, por cualquier motivo, incluyendo en ellos todo
egreso que produzca el profesional en relación con su profesión. Se anotará
todo aquel dinero que a la persona “le cuesta por ser dentista”.
Esa cantidad obtenida la consideraremos
como concepto de “utilidad pretendida” y posteriormente se dividirá entre el
número de horas que se trabaja en el consultorio. El coeficiente resultante
será lo que se denomina “costo hora-operativo”. Se consideran solamente las
horas en que el consultorio que es productivo, los momentos que se trabaja en
él y no los que a pesar que las puertas estén abiertas, no exista nadie que
esté produciendo, por solamente con el dinero ingresante en esas horas, es que
se deberá cubrir todos los egresos, incluyendo la utilidad pretendida. Así de
sencillo.
El monto de utilidad pretendida estará
de acuerdo a muchos factores. Entre ellos:
a) la
experiencia del profesional
b) la
habilidad del profesional
c) la
ubicación del consultorio
d) las
comodidades que ofrece el consultorio
e) la
sofisticación o complejidad del servicio ejecutado
f) el grado
de responsabilidad consecuente con aquello que hagamos. Una aplicación de fluor
tiene menor responsabilidad médica que un abordamiento de seno maxilar.
g) el nivel
de equipamiento, etc., etc.
El importe del “costo hora operativo” se
multiplicará por el tiempo empleado en la atención del paciente y tendremos
un producto matemático equivalente al honorario a ser cobrado.
Cuando deseemos favorecer a alguien por
razones de amistad o lazos familiares, podremos reducir nuestro factor de
“utilidad”, pero de ninguna manera el equivalente a los demás, pues estaríamos
solventando su atención. Ellos lo harían de esta manera si nosotros deseáramos
comprarles algo que ellos vendan.
b) el
método de demanda es aquel
que se utiliza en función del requerimiento de terceros (usuarios,
consumidores, clientes o pacientes según los deseemos identificar), que
tengamos de nuestros servicios. Está en función de la oferta y la demanda. A
más oferta profesional, menores precios. A menor demanda de nuestros servicios,
menores precios (ley del Marketing) ya que deberemos ubicarnos en un nivel tal
que la gente tenga acceso a nuestra oferta de honorarios (nivel de los mismos).
En nuestro país, adonde existe un
elevadisimo número de profesionales en función de la demanda existente, el
nivel de nuestros honorarios ha descendido ostensiblemente en los últimos años.
c) el método de competencia es aquel basado en el conocimiento
del nivel de honorarios que mantienen los otros colegas de nuestro entorno. Si
los demás cobran 20 yo no podré cobrar 50 y menos 100, pues nadie me buscará. A
pesar de que pueda sonar feo expresarlo, la gente se informa de los honorarios
de los dentistas de la localidad, de la misma manera que lo hacen con otros
productos o servicios. Cuando Ud. desea comprar un automóvil o una camisa se
informa del precio cobrado en diversas tiendas, salvo que sea la calidad
exquisita de una prenda de vestir, lo único que le importe, por que la puede
pagar. Igual sucede con nuestra profesión. Si la calidad de su servicio es
realmente resaltante, la gente o al menos un sector de ella, no tendrá ningún
inconveniente en pagar sus servicios. El problema es que muchos otros
profesionales son tan buenos o mejores que Ud. Este concepto no subestima sus
méritos. Lo único que hace es que aterrice firmemente.
Se hace a través del cumplimiento de
tarifarios reguladores existente o a través de investigación del mercado
profesional, que cada quien debe realizar.
Es bastante peligroso regirse solamente
por este método, pues nadie sabe si con esos tarifarios el colega recibe
consumidores dispuestos a pagarle. Tampoco sirve si no conocemos el grado de
utilidad pretendida por el dentista, ni el nivel de gastos existentes en el
consultorio de terceros, pues podríamos estar pretendiendo cobrar mucho o poco
y así con desconocimiento, no se hacen las cosas y menos se fijan los
honorarios.
Un concepto que escuchamos años atrás en
una conferencia sobre este tema, fue completamente aberrante. Decía el
expositor que él cobraba 100 dólares por realizar tal trabajo y cuando con una
curiosidad lógica, simple y muy bien intencionada le preguntamos el por qué
había llegado a la cifra de 100 dólares, él de la manera más natural del mundo
nos contestó:
“Como yo soy un profesional muy bien
considerado y como trabajo muy bien, cobro esa cantidad. Esta decisión mía
permite que los que tienen un poco menos de experiencia que yo, cobren 80; los
que vienen detrás de ello, 60 y los menos favorecidos 40. Esto permite
inclusive que los estudiantes de odontología cobren solamente 210 para que
tenga a quien trabajarle”.
El error conceptual tan grande, nos
exime de ningún tipo de comentario.
Durante mucho tiempo se compitió sin
mayor estructuración matemática ni conceptual de los honorarios, pero la
realidad actual, nos exige ser más cuidadosos con este tema.
Será muy ventajoso realizar el mayor
ajuste posible en nuestros costos para que el nivel de los mismos sea el más
bajo posible. La utilidad pretendida se podría mantener igual y el diferencial
ser trasladado a favor del paciente, sobre todo en estas épocas de baja
disponibilidad económica de grandes grupos humanos. Esto sería si deseáramos
diferenciarnos por “costos” como una estrategia competitiva. (11) El método es
bueno, pero de ninguna manera deberá ser nuestro único factor de valor, el
precio, para que la gente nos dispense con su preferencia. Si un tercero nos
imita y supera, habremos perdido nuestro valor de mercado. Lo importante es
distinguirse por muchos otros conceptos, para lograr la preferencia de grandes
grupos poblacionales.
Después de todo, es un concepto
habitualmente aceptado en el mundo de la gerencia que las empresas se hacen
para tener altos márgenes de utilidad y no solamente para controlar costos. Es
mejor orientarse en incrementar las ventas, antes que poner todo nuestro
esfuerzo en controlar costos, menos aún si por inexperiencia corremos el riesgo
que por hacerlo, comprometamos la calidad del servicio a ser prestado (12)
Si nuestra ventaja consiste en la
reducción de costos, nuestra cadena de prestación estará formada por eslabones
débiles. Si lo constituye un incremento de las ventas, estos eslabones serán
muy fuertes. Los pequeños vaivenes de la economía, de la política y de la
estacionalidad, nos afectarán menos si tenemos una empresa con muy alta
demanda. Si navegamos en un mar irregular, desconocido, será fácil encallar y
fracasar. En ese momento tengamos presente que fuimos nosotros y no la
profesión, lo que determinó nuestra realidad.
Lo interesante es saber conjugar los 3
métodos para llegar a un punto medio que sea importante y sobre todo,
trascendente. Llevarse por solamente uno de los métodos expresados (costos,
demanda y competencia), nos puede llevar a errores y muy serios. Lo interesante
es que con las finanzas del consultorio no se juega y desafortunadamente muchas
personas así lo hacen.
Peter F. Druker (13) Profesor de
Ciencias Sociales en el Colegio de Graduados de Claremont, Estados Unidos,
recomienda muy claramente hacerlo principalmente en base al sistema denominado
como “demanda”, pero por supuesto sin dejar de lado a los otros modos de
determinarlos. Expresa literalmente en una de sus obras que “ la única forma
sensata de fijar precios es empezar con lo que el mercado está dispuesto a
pagar - y, hemos de suponer, lo que la competencia cargará - y diseñar nuestros
precios según las exigencias de ese precio ”.
Si no sabemos leer el mercado y
conocer en detalle lo que las personas están dispuestos a pagar por nuestros
servicios, estaremos trabajando a ciegas y esa actitud no es compatible ni con
la eficiencia ni con la eficacia en la gestión de una empresa de salud. Seamos
racionales y preocupémonos en dirigir nuestro consultorio como una empresa en
la que deben existir usuarios o pacientes y que debe ser gerenciada de la mejor
manera posible. Así lo exige la modernidad y la realidad de la profesión en
nuestro país.
Para terminar expresemos una frase de Jack
Welch, Presidente de la General Electric: “La década del valor está sobre
nosotros. Si Ud. no puede vender un producto de calidad superior al más bajo
precio del mundo, se va a quedar fuera del juego. La mejor manera de conservar
a sus clientes es imaginar cómo darles más por menos ” (14).
BIBLIOGRAFÍA
1. Blatchford, Bill DDS Latin America
Dental News agosto-octubre 2001 p.15-16
2. Puelles, Walter “ El mercado decide
los ingresos ” Instituto de Libre Empresa. Síntesis 3 octubre 2004
3. Guía de compras, descuentos y
promociones para vecinos surcanos. Municipalidad de Santiago de Surco, febrero
2006
4. Collazos Roberto “ Estrategia
de precios y sus políticas ” Facultad de Marketing de la Universidad San
Ignacio de Loyola. Síntesis 27 setiembre 2003
5. Otero M. Jaime; Otero I. Jaime. “
Cómo disminuir los costos en Odontología ” en www.odontomarketing. Octubre del 2002
6. Alvarado Rosillo, Freddy. “ Cómo
competir en una guerra de precios ? ”
Diario el Comercio Febrero 2004
7. Otero M. Jaime; Otero I. Jaime. “Las
Ventajas en el mundo de las empresas de salud”. Artículo publicado
en www.gerenciasalud.com del mes de Marzo del 2003.
8. Heeren, Carlos ¿ Cuál es el precio
correcto ? artículo publicado enwww.gerenciasalud.com del mes de Setiembre del 2005.
9. Voto Bernales, Andrés. “ El orden de los
factores sí altera el producto”. Artículo publicado en www.gerenciasalud.com del mes de Mayo del 2003.
10. Otero M. Jaime; Otero I. Jaime. “
Pacientes y Honorarios” artículo publicado en www.gerenciasalud.com del mes de Marzo del 2006
11. Mendoza Arana, Pedro; Robles Guerrero,
Luis. “Planeamiento estratégico en gerencia. Aplicado a servicios de salud ”.
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima, 2000
12. Goldratt, Eli. “ Concéntrese en las
restricciones no en los costos, repensando en el futuro ”. Editorial Norma.
Bogotá, 2004.
13. Druker, Peter F. “ La Administración
en una época de grandes cambios ”. Editorial Sudamericana. Buenos Aires 1996
14. Kotler, Phil. “El Marketing según
Kotler” Editorial Paidos
Comentarios
Publicar un comentario