45. LA NUEVA – NUEVA ODONTOLOGÍA
“ LA NUEVA – NUEVA ODONTOLOGIA ”
Dr., Jaime Otero
M.
Dr. Jaime I.
Otero I.
Nuestra
profesión es una actividad en la que se conjuga la presencia de varios factores
para que ella sea real y posible, para que represente un elemento de alto valor
para la sociedad y para que todo su contenido tecnológico y científico sea
tangible no solo por quien la ejerce sino para el contexto social en que la
ejecutamos. Sin dentistas y sin pacientes no hay Odontología. Sin
beneficios para las personas (pacientes) todo esfuerzo será inútil. Sin
refinamiento técnico tampoco será de provecho para nadie por que lo nuestro es
una ciencia y no solamente un sistema de aplicación o transferencia de
tecnología.
De este
enunciado inicial, desprendemos que es una ciencia de la salud de altísimo
contenido científico y muy elevada trascendencia social: está hecha para
beneficio del hombre y para mejorar su calidad de vida. Cuando su ejercicio se
aparta de estos lineamientos, pierde todo su valor intrínseco y puede llegar a
convertirse en un vulgar negocio de venta de servicios de salud. Ninguno de
nosotros desea llegar al extremo de ser conceptuado como mercachifle de
tecnología, pues nos hemos formado para desarrollarnos en un entorno respetuoso
de la sociedad, del hombre y de nuestros principios morales y deontológicos.
Es importante
ofrecer y lograr brindar servicios de salud a terceros, por los que recibiremos
una retribución digna y justa. Decimos “ ofrecer y lograr brindar servicios ”
por que si lo nuestro se limita a “ ofrecer ” los servicios pero no se logra “
brindarlos ”, “ ejecutarlos ”, estaremos cantando lindas estrofas que no dan
salud y el lirismo no hace progresar al hombre.
Tampoco hay que
creer que el éxito de practicar Odontología consiste en obturar todas las
piezas dentarias del mundo, las que necesiten ser tratadas y aún las que no lo
necesiten. “Vender, vender y vender servicios” no consiste un sólido fundamento
ético. “ Lograr salud bucal para nuestra sociedad ” sí lo es. Cuando tenemos a
un paciente sentado en el sillón del consultorio frente a nosotros no debemos
verlo como representativo de “ tantos trabajos por ser ejecutados ” sino como “
la posibilidad de recuperar y mantener la salud bucal en su organismo ”. Esto
nos hace profesionales médicos. Lo otro, “ mecánicos dentales ”.
En teoría, a la
Odontología latinoamericana y a los dentistas que la conforman no hay que
ponerle un solo pero en lo científico y en lo conceptual: en nuestro continente
se hace una Odontología de primerísimo nivel que no tiene nada que envidiar a
aquella que se practica en medios geográficos más norteños, inmersos en
economías más desarrolladas que la nuestra. El gran problema de la Odontología
de nuestro hemisferio sudamericano es que no hemos logrado que nuestros
servicios sean parte de la rutina de salud de los pueblos. En muchos países del
hemisferio norte, sí. Esta es una gran diferencia entre ellos y nosotros.
Nosotros debemos emprender el camino que muchos de ellos ya recorrieron.
Todavía somos un
artículo de lujo, algo lejano a la generalidad de la gente, algo que es
demandado de manera esporádica, circunstancial, cuando ya no queda otro remedio
que buscar al dentista y así no debería ser. Lo que es mucho más significativo
es que los dentistas no hemos comprendido en su verdadera dimensión, que
nosotros somos los dueños de nuestra profesión, de su aplicación,
tecnología, avance científico, proyección social, cobertura y sobre todo, que solamente
a través de nuestras manos, mentes y corazones es que la salud bucal de las
personas podría llegar a ser algún día, una realidad concreta. Hablamos en
condicional por que la salud bucal aún no es un logro de nuestra profesión.
Seguimos hablando que hay que conseguirla para beneficio de los demás, pero aún
hoy, el año 2,004 es un sueño difícil de imaginar por que fundamentalmente no
nos hemos organizado ni hemos puesto nuestro máximo empeño para lograr este
objetivo.
Durante la
década de los 80 apareció en el mundo de la economía un nuevo concepto
llamado “ reingeniería ” que promovió el cambio de todo lo conocido,
practicado y aceptado. Fue un comenzar de nuevo o al menos de otra manera. Se
plantearon distintos objetivos y se estructuraron procedimientos más eficaces y
sobre todo audaces, en las diferentes áreas del saber y del actuar humano,
cuando se comprobó que lo que estaba ejecutando el hombre, era imperfecto o
estaba incompleto. Aquello que debía ser mejorado se hizo e inclusive más de un
grupo humano o algunas empresas se atrevieron a ir más allá de los paradigmas,
es decir, se cambiaron los conceptos fundamentales que nos regían, que eran
clásicamente aceptados y muchas de las reglas de juego que eran consideradas
como imperturbables y que eran de práctica generalizada.
Los dentistas
ignoramos esta nueva corriente del conocimiento del hombre, nos mantuvimos
aparte de las nuevas corrientes conceptuales empresariales y ni siquiera
nos planteamos en qué áreas de nuestro ejercicio deberíamos implementar nuevas
reglas estructuradas bajo los cánones de la “reingeniería” para convertirnos en
una realidad concreta para la sociedad.
Seguimos soñando
con un estado de salud ideal para todos, pero no definimos qué caminos debían
ser seguidos para lograr los objetivos corporativos. Aún hoy mantenemos
la idea que son las instituciones rectoras las que deberían estructurar las
políticas de salud y llevarlas a cabo con sus exiguos presupuestos y los
dentistas de práctica privada o aquellos que no tenemos cargos gubernamentales
nos sentimos “fuera de las obligaciones sociales de la Odontología”.
Nunca nos hemos
planteado manejar a nuestra profesión como una actividad propia de nosotros
mismos y hemos dejado en silencio que ahora sea de terceros, de extraños, de
gente de otras profesiones quienes nos han ganado la iniciativa y gerencian a
todo el gremio. Así somos y mientras no nos decidamos a cambiar este estado de
cosas, todo seguirá igual por que las cosas hay que hacerlas pues no se hacen
solas.
Como gremio
seguimos existiendo con colegas sin trabajo o trabajando a medias, con
consultorios semi-vacíos, siendo retribuidos con honorarios pre-establecidos
(altos o bajos, no importa analizarlos ahora), pero que los fijan otros no en
base a costos ni a demanda, sino en base a cálculos generada en función de la
competencia habida entre los mismos dentistas. No es el mercado el que regula
nuestros precios.
No queremos
desconocer el esfuerzo y el consiguiente mérito que estas empresas organizadas
hacen a favor de la salud general de las personas desde el momento en que
invierten enormes sumas de dinero para hacer posible el funcionamiento de las
Compañías de Seguros o de las Empresas Prestadoras de Salud (EPSs) . Tampoco
estamos en contra de los profesionales que trabajan con ellas ya que esas son
las condiciones de un mercado en el que los dentistas tenemos muy poco que
decir por que ha sido muy poco lo que hemos hecho para tener fuerza en nuestras
opiniones. Lo que nos parece que debe ser cambiado es el sistema desordenado o
mejor dicho, el inexistente sistema de parte de la profesión para atender a
grandes grupos de personas.
Lo llamamos a
reflexión: las 2 EPSs tienen en este momento un promedio de 450,000
personas afiliadas (1) que solamente representan el 0.0166 % de la población
total del país o sea que de ninguna manera pueden ser ellas las culpables del
estado en que se vive al interior de nuestra profesión. De los otros 25,000,000
de personas se sabe que alrededor de 2 millones de personas aportan a ESSALUD
y brindan protección a alrededor de 6 millones ya que se incluyen a sus
respectivos familiares. (2) Otras informaciones (3) nos expresan que el 37 % de
la población nacional está cubierta con los beneficios que se dispensan a
través de ESSALUD por lo que supuestamente estaríamos hablando de un total de
9,620,000 personas aseguradas, cifra que nos parece un poco elevada para lo que
se conoce.
Del subtotal de
26,500,000 personas que no están protegidas por una EPS restemos los
aproximados 7,500,000 que están cubiertos por el ESSALUD y tenemos unos 18
millones de personas que se deberían atender en nuestros consultorios o ser
atendidos por otros servicios como ser el Ministerio de Salud, los Hospitales
de las Fuerzas Armadas y Policiales o que sencillamente no tienen ninguna
posibilidad de acceder a servicios médicos para su salud bucal. A ellos es que
debemos dedicarnos para proveerlos de algún sistema corporativo, que acorte la
distancia existente entre su enfermedad bucal y la Odontología.
Tengamos para
ello presente que los fundamentos básicos del quehacer económico de toda
empresa para lograr el éxito (y nuestros consultorios son empresas de servicios
de salud) “serán medidos por el valor que ellas son capaces de crear y
ello se fundamenta en lograr una baja de los costos operativos, unido a un
incremento de la productividad y en la capacidad de descubrir nuevos rubros o
negocios para ofertar lo nuestro, pero bajo normas de equidad entre las
partes”. (4)
La Odontología
(y también la Medicina) según el modelo de Reinhardt (1989), se fundamenta en
un trípode constituido por los agentes económicos de la salud y que son:
Proveedores (dentistas), Consumidores o Usuarios (pacientes) y
Financiadores (El Estado o las empresas de seguros). Para lograr su mejor
ejercicio y el mayor alcance social posible, debe existir un perfecto
equilibrio en la interacción de los 3 elementos, sin presión exagerada de
alguno de ellos sobre los demás y en esto consiste parte de nuestro problema.
(5)
Nuestra propia
desorganización y desunión gremial ha hecho que quienes sí están unidos (los
financiadores), tengan fuerza de negociación que nosotros los proveedores no
tenemos. Los pacientes (consumidores) en la actualidad tienen mejor
conocidos sus derechos como clientes y saben que preguntando y preguntando,
encuentran mejores honorarios por que el nivel de competencia entre los
proveedores es muy alta y esa es una de las leyes del mercado: a mayor número
de ofertantes para un mismo servicio, menores precios de venta.
Ahora los
pacientes piden “rebaja” sin ningún reparo, algo que era inconcebible muy poco
tiempo atrás. Nos llaman al consultorio no para “ pedir una cita para atenderse
” sino “ para consultar por un presupuesto ” y lo hacen con la mayor
naturalidad del mundo. El que ellos sepan que la era de los noventa fue llamada
como “ la era de la soberanía del consumidor ”, al menos en este aspecto, nos
ha hecho un daño tremendo.
Para nadie es un
secreto que en la actualidad nuestras Universidades forman recursos humanos en
exceso, ya que en el país contamos nada menos que con 19 Facultades de
Odontología y durante los últimos 5 años se han inscrito en el Colegio
Odontológico del Perú 960 nuevos dentistas como promedio anual
(información oficial entregada por el C.O.P.). Esto ha originado una sobre
oferta profesional, sobre todo si un altísimo porcentaje ejercen en la
ciudad de Lima con concentración específica en algunos distritos de Lima, sin
relación con la respectiva densidad poblacional.
Los “
financiadores ” saben que necesitamos seguir trabajando y que no tenemos una
gran afluencia de pacientes en nuestros consultorios y como ellos sí tienen
convenios con los grupos de consumidores, nos ofrecen los honorarios que
ellos a su buen criterio y entender han estructurado, sabiendo perfectamente
que siempre habrá gente (proveedores) que acepten lo que les ofrezcan.
Otro elemento
que existe en contra de nuestra realidad laboral y social es que no hemos
sabido evaluar convenientemente el estado actual de la economía, el poder
adquisitivo y el nivel de gasto en rubros de las necesidades básicas que tiene
un altísimo sector de la población. Al grupo socio económico A que tiene un
ingreso que fluctúa entre US $ 2,000 y US $ 5,000 pertenece solamente un 4.3 %
de la población nacional. Al sector B pertenece el 15.3 % de la población,
quienes tienen un ingreso que va desde US $ 450 a US $ 2,000. Si sumamos ambos
segmentos, hacen un 19.6 % del total poblacional. El resto de nuestra
población, tiene un ingreso mensual menor a US $ 400, lo que le hace muy
difícil afrontar sus necesidades básicas y también pagar al dentista, sobre
todo, si los honorarios del mismo no son debidamente estructurados en base a
una serie de fundamentos como ser el análisis de costos, etc. etc.
Vamos ahora a
expresar un concepto con mucho énfasis y deseamos que Ud. reflexione en todo su
significado y su implicancia: mientras no salgamos al mercado como gremio a
ofrecer Programas de Atención Odontológica concretos, que puedan ser adquiridos
directamente al gremio, no fijemos parámetros de remuneraciones justas,
estaremos a merced de la voluntad de terceros, ya que lo que “ vendemos ” no
puede ser “ comprado ” por un alto segmento de la población. Si nos vamos a
dedicar a trabajarle solamente a ese 20 %
sin querer
establecer polémicas sino que estamos enunciando lo que todos podemos leer
directamente de la realidad. Por supuesto que estos niveles de nuestras
remuneraciones deberán ser prudentes y reales en función de la capacidad
económica de la gente y sobre todo, estructurados en base a su complejidad
técnica y científica pero sin pretender niveles que estén más allá de lo
objetivo y lo justo.
No gerenciamos
directamente nuestra profesión y mantenemos sistemas de trabajo sin siquiera
haber medido su utilidad, cobertura y la eficiencia de aquello que juntos
estamos haciendo. Creemos que el mundo termina en aquello que hacemos y que las
cuatro paredes de nuestros consultorios representan el límite de lo conocido;
que la salud bucal era un concepto extraño a quienes ejercemos la odontología
en nuestros propios consultorios. Que ella es un problema propio de los
Ministerios de Salud y de las entidades gubernamentales, que los servicios
sociales estaban en la obligación de “ dar Odontología a los más pobres ”, por
que los otros, pueden venir a nuestros consultorios para beneficiarse de
nuestro trabajo.
Cerramos los
ojos y no vimos lo que tuvimos que saber identificar en su momento. Dejamos de
tener protagonismo en el mundo de la salud social por que no supimos ver los
cambios que se expresaban en el mundo que nos rodeaba por que estuvimos
demasiado inmersos en crecer en academicismo.
No nos hicimos
cargo de nuestra propia carrera (6)(8) como si no fuera algo de propiedad
común, del conjunto, del gremio, por que la odontología es nuestra y no de
terceros. Cuando fuimos conscientes que debíamos transformar la metodología de
nuestras actividades tal vez ya fue tarde por que nos habíamos dejado ganar por
los logros empresariales de otros quienes identificaron que nosotros no nos
íbamos a ocupar de gerenciar nuestra propia profesión. Nacieron los Seguros,
las ISAPRES, la Odontología Prepaga o como se quiera llamar a todos aquellos
sistemas que se establecieron muchos años antes que nuestras EPS (Entidades
Prestadoras de Salud) se formaran en el Perú. Otros comenzaron a
gerenciar la Odontología. Inversionistas ponían consultorios y contrataban
dentistas recién egresados o a quienes estuvieran desocupados, por que faltos
de trabajo no solamente están quienes recién han terminado la Universidad.
No logramos
autoconvocarnos para plantearnos corporativamente una “ visión “ de nuestra
profesión por que no identificamos a plenitud lo que deseábamos lograr. Tampoco
realizamos un plan estratégico de desarrollo por que no nos planteamos
objetivos claros, precisos, adecuados, realistas, oportunos, mensurables y
sobre todo, alcanzables (7).
Discutimos en
muchos foros nacionales e internacionales pero tal vez las metas que nos
planteamos no eran las correctas o el camino que escogimos no fue el mejor. No
administramos convenientemente ni nuestro tiempo ni nuestra realidad. No
comunicamos nuestras experiencias y aún ahora seguimos actuando
individualmente, de manera nacional o subregional sin indagar sobre las
realidades que se encuentran un metro más allá de nuestras propias fronteras.
Cada país quiso inventar un sistema de solución a sus propios problemas y la
globalización no formó parte de nuestros análisis. El individualismo nos volvió
a perjudicar.
Creemos que ha
llegado el momento en que debemos ver el ejercicio de nuestra profesión con
otros ojos: nos debemos dar una mayor responsabilidad, peso o proyección
social, pero en su verdadera e indiscutible dimensión, si no deseamos lograr de
manera categórica la indiferencia o el rechazo de la gente por que es poco lo
que los profesionales de práctica privada en conjunto estamos haciendo
por el país. Cuesta expresarlo pero es cierto.
Debemos
flexibilizar los alcances de nuestra profesión para lograr una mayor cobertura
a favor de grupos humanos más numerosos. Lo que hemos logrado hasta el día de
hoy, estimamos que es insuficiente y en eso todos debemos estar de acuerdo. Las
cuestiones sociales no deben tener un carácter secundario al ejercicio de
nuestra profesión sino que deben ser el reflejo de la esencia misma de nuestras
propias exigencias. No debemos olvidarnos que la ciencia está al servicio del
hombre y no a la inversa y que el hombre existe para servirse de los adelantos.
Estos se persiguen y se logran para que el hombre viva mejor. Lo que debe ser
esencia de nuestros esfuerzos es el bienestar humano y no el progreso de la
ciencia. Todo dentista debe ser un “ líder social ” y “ promotor proactivo del
bien social ”. Hasta el momento nuestra profesión no ha generado un diálogo
intenso con su entorno comunitario y hemos sido mudos testigos o mejor dicho,
semi-mudos testigos de la enfermedad bucal de la sociedad. No hemos actuado
grupalmente y lo que la sociedad ha visto ha sido el trabajo de algunos grupos
profesionales que se han dedicado a hacer “ el bien social ” pero de manera
casi individual.
Hemos
permanecido trabajando en silencio al interior de nuestra propia profesión sin
hacer rutinariamente un análisis o encuestas que nos permitan conocer cómo
somos percibidos por quienes nos rodean, por lo que es muy poco lo que
conocemos sobre ello. Sin duda que este podría ser un primer punto de
conocimiento si deseamos lograr una mejor percepción mayoritaria.
Las personas no
conocen cuáles son los beneficios que la Odontología les puede deparar para
permitirles lograr un mejor nivel en calidad de vida. No busquemos establecer
un puente de fácil tránsito con la comunidad que nos rodea, olvidándonos que
nuestra razón de ser debe ser el bienestar en salud bucal de las comunidades.
Este descuido o negligencia es a nuestro entender una de las principales
razones por las cual la gente no es amiga de la Odontología.
Cierto es que
las personas deben gastar casi todo su dinero en atender diversas necesidades
básicas como ser la comida, vivienda, educación y el llamado dinero
discrecional o sobrante se prefiere gastar en otras cosas, antes que en
servicios odontológicos.
Si deseamos
lograr nuestros objetivos deberemos modificar profundamente el posicionamiento
que tenemos frente a la población ya que no somos considerados como “aliados de
la gente ”. “ Posicionamiento ” en Marketing es la manera como los demás
(la sociedad) ve alguna actividad, concepto o a alguna empresa. Unas cuentan en
su favor con las preferencias del público y otras que no. El “ posicionamiento
” (9) es también conocido como “ la imagen social ” de algo. Aquellas
actividades que son vistas o percibidas positivamente por la gente son
aceptadas con mayor facilidad y los productos que ofertan son consumidos con
mayor preferencia por el público.
En general, los
dentistas no somos queridos por la gente en función que nuestra profesión se
relaciona con “ dolor ” y ha sido caricaturizada desde hace muchos años.
Seremos bien vistos o aceptados con agrado si demostramos que somos un factor
positivo para la sociedad. Si la gente nos ve como un conjunto de científicos
dedicados a hacer odontología, sin mayor capacidad de ponerla al servicio de
todos, nuestro efecto de cobertura será difícil de alcanzar. La profesión se podría
ganar el corazón de la sociedad, de la gente, comunicando sus objetivos comunes
lo que deberá ser reforzado con la ejecución de algunas obras de bien social
que sean del agrado de las grandes mayorías o que cuenten con su beneplácito.
Ahora tenemos
una demanda negativa, es decir, no somos vistos con buenos ojos por que no nos
hemos preocupado de ganar el corazón de la sociedad. Si nuestra profesión
anunciara que sus miembros y bajo nuestro propio financiamiento económico se va
a encargar de solventar los gastos que demanden la preservación o conservación
de la salud bucal de los niños de determinado orfanato o de determinado grupo
social (niños discapacitados, niños pirañitas, etc.) contaremos con el favor de
muchas personas.
Vamos a reseñar
algunos conceptos del autor Pretell (3)
1. Boletín
Estadístico. Organo Oficial de la Superintendencia de Entidades Prestadoras de
Salud. Año 2, No.4 Octubre-Diciembre 2,001
4. “ La nueva,
nueva economía ” Editorial del diario Síntesis, Lima, 18 de Junio del 2,001
5. Mendoza
Pedro; Robles Guerrero, Luis. “ Planeamiento Estratégico en Gerencia ” Aplicado
a Servicios de Salud. Universidad nacional mayor de San Marcos. Facultad de
Medicina de San Fernando. Lima, Mayo del 2,000
6. Mg. Suárez
Alfaro, David . Editor Revista Business. Marzo del 2,001
7. Mendoza,
Pedro “ Lo Público y lo Privado en la modernización de la gestión sanitaria:
Conceptos ”. Anales de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor
de San Marcos del Perú, SIN 1025-5583 Vol.56 No.1 Año 1995.
8. Pretell Petro
“ La responsabilidad social de las empresas “ Lima Junio 22,2001 Diario
Síntesis.
9. Kotler,
Philip; Bloom, Paul “ Mercadeo de Servicios Profesionales ”. Fondo Editorial
Legis. Colombia, 1991
10. Montesinos,
Jaime “ Cómo aplicar el nuevo Marketing en el Perú. Instituto Peruano de
Marketing. Edición 2,000
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