8. ESTAMOS VIVIENDO EL FUTURO



ESTAMOS VIVIENDO EL FUTURO
Dr. Jaime Otero M.

Nuestra profesión, la odontología, mantiene una serie de características particulares que hacen de sumo interés estudiarla, analizarla, comentar sobre ella y sobre todo, permanentemente nos invita a reflexionar y dialogar acerca de su presente y su futuro, ya sea en lo referente a lo técnico como a lo social y comunitario. Después de todo, es una actividad en la que interviene el hombre en lo científico y tecnológico, en lo artístico, siendo el objeto de su desarrollo el hombre mismo: el hombre en lo social, en lo somático, en lo sicológico, en relación a su desarrollo y a su progreso, en lo referente a su funcionalidad y a su salud, pero... sí, pero a veces vemos la profesión con ojos indebidos y nos detenemos en lo anecdótico, en lo intrascendente, en lo que no es pilar de su proyección. Y ahí es que comienzan nuestros problemas ya que no sabemos ver lo que hay que identificar, destacando el adorno y dejando de lado lo sustancial. 

Por eso es que seguimos siendo "un país enfermo de la boca", a pesar de todo lo que se hace en favor de la formación académica de un excelente recurso humano, muy sofisticado, exquisito, sumamente evolucionado en lo teórico y en lo clínico, pero no hábil para engranar al hombre dentro de su entorno social: se curan bocas y no se recuperan hombres para que vivan mejor. El dentista es formado a veces de una manera artificial, no pragmática, como se dijo en la 1ra. Reunión de Directores Nacionales de Salud Bucal del Área Andina realizada en nuestro país algunos años atrás, cuando ejercía el cargo de Decano Nacional del Colegio Odontológico del Perú, con el apoyo de UNICEF.

En esta reunión de especialistas, se concluyó que corporativamente la profesión se dedica a formar hombres que no son conscientes de su rol dentro del contexto social. Este concepto, que bien puede ser materia de un futuro comentario al respecto, debe merecer toda nuestra atención pero no lo vamos a hacer en esta oportunidad, porque hoy vamos a hablar del futuro que ya pasó.

En el Perú tenemos muchas costumbres muy propias y una de ellas es que somos muy proclives de ensalzar el pasado olvidándonos de solucionar el presente. También somos muy amigos de plantear soluciones preciosistas para el futuro, pero nos olvidamos de encarar el presente, por que no tenemos dinero para ejecutar nuestros planes. Muchas veces vivimos orgullosos de lo que fueron capaces de hacer nuestros ancestros, de lo que fue el país en el siglo IV, XII y demás años, de lo que fuimos en el siglo XVII y XVIII y todo ello nos llama profundamente a la reflexión, sin darnos cuenta que la era actual que supuestamente ya está terminando, la de la Modernidad, empezó en el Siglo XVIII con la Revolución Francesa que proclamaba la igualdad, la libertad y la fraternidad y que hoy, 1999, cuando creemos que estamos entrando a un nuevo momento de la historia universal, los principios de esa era Moderna, aún no son una realidad en nuestro país y aún en nuestro continente. Vivimos añorando un país que no tenemos porque nunca fuimos capaces de construirlo, un país que nunca existió por que soñamos mucho con él.

Sabemos que la sociedad cambió y si debemos discursear sobre ello, nos sobran los minutos por que no la conocemos. Si nos piden que enumeremos cronologicamente nuestra historia, lo haremos a saltos sin ser capaces de razonar sobre por qué no logramos cambiar en el pasado y ser hoy un país mejor para todos.

Creemos que la reingeniería, la revolución de las mentalidades y la globalización han sido inventadas o propuestas por los sociólogos o los futurólogos y no por los historiadores ni por los hombres de ciencia. Creemos que los cambios se dieron sí, pero solamente en el extranjero, ya que nuestro país no necesita cambiar, o ser cambiado, o que cambie por sí solo. Después de todo, así estamos bien, y no es cierto. Para qué vamos a cambiar si así vivimos bien, y eso tampoco es cierto.

Gozamos proyectándonos, elucubrando, pero no desarrollamos soluciones. Creemos que debemos dejar que el Estado solucione los problemas que son de todos, olvidándonos que nosotros también somos el país. Nuestro compromiso social y político debería estar siempre vivo, pero siempre está haciendo siesta porque hace mucho calor. No somos conscientes que nuestra sensibilidad humana y profesional no solamente debe expresarse cuando en nuestros congresos se incluye un capítulo de análisis social acerca de lo trascendente de la salud bucal, cuando un profesor extranjero cancela su participación a último momento. Y nos quejamos que no hay trabajo, que no hay gente, que no hay dinero en el país y eso no es cierto. La gente no va a los consultorios por muchas otras razones y no por lo que todos nos imaginamos y creemos. Sí es difícil ser dentista, pero no es imposible ser un buen dentista, de éxito, con clientela. Lo que pasa es que no hablamos nunca de cómo lograrlo.

Si alguien logra triunfar, tenemos muchas voces que proclaman lo mal que estuvo eso. Si alguien establece medios para dar trabajo a más profesionales, inmediatamente hablamos de explotación. Ahora más de uno le tiene miedo a las Entidades Prestadoras de Salud (E.P.S) y muy pocos han leído la ley 26790 ni el Reglamento que las crea y las regula. La Odontología casi no existe en su estructuración por que los dentistas no nos hemos acercado a hablar con los promotores para hacerles ver que nuestra profesión y sus postulados sí son muy importantes.

Escuché muy poco tiempo atrás a alguien decir en un congreso que nos iban a explotar, que nos iban a dominar, que nos iban a invadir y no es así. Es mejor que juntos subamos al coche de las soluciones antes que hacerlo al tren supersónico de las críticas. Los dentistas sí somos capaces de imaginar y desarrollar programas integrales que sirvan para vender mejor la odontología, para conseguirle más compradores, para dispensar al hombre y también al dentista mejores condiciones de vida antes que buscar mayores niveles de consumo porque somos científicos en lo concreto y no materialistas en lo social.

Los modelos tradicionales de práctica privada se han visto modificados por que la estructura de las sociedades ha cambiado. Ya no podemos comportarnos como se hacía en los años 70 u 80, porque estamos sentados mirando el 2,000. Ya estamos viviendo el futuro porque tenemos que desarrollarnos en los límites de las soluciones acordes con las exigencias humanas de lo inmediato y esto es una exigencia muy real. Cuando Ud. comenzó a leer estas páginas estaba en el presente, pero ahora mismo ya está sentado viajando en el futuro porque ha transcurrido un espacio de su vida que ha sido conjugado con un nuevo tiempo. 

El futuro es hoy, en este instante y quienes no deseen ver lo necesario que es adoptar nuevos patrones de trabajo, muy pronto serán pre históricos, obsoletos, no triunfantes, porque ahora el mundo va más rápido. Se han acortado las distancias y el tiempo es menor por que sirve para hacer más cosas.

Alvin Toffler no se equivocó cuando nos dijo que estábamos viviendo la 3ra. Ola de la historia de la humanidad, ni tampoco estuvo errado cuando expresaba que una 4ta. Ola se estaba generando en los laboratorios de investigación, en las calles, en las costumbres, en el rostro de los hombres y los niños, en la vida misma de los profesionales, porque si la medicina y la odontología no son capaces de plasmar nuevas alternativas y nuevos caminos, se quedarán en el pasado, no vivirán el futuro y habrán fracasado. Tú y yo también, por que los dos somos dentistas y queremos mucho nuestro país y nuestra profesión. 

Somos una país de contrastes y no somos capaces de identificar que vivimos una realidad diferente a aquella que vivía nuestro país a principios de este siglo. En algunas oportunidades dedicamos excesivamente nuestras reflexiones para orgullecernos de lo que fuimos y no somos conscientes que nuestra preocupación fundamental debe estar encaminada para leer la realidad cotidiana, identificar todo aquello que nos sucede y aflige, porque pensamos que pensar en lo que deberíamos ser, es la única manera de lograr soluciones y sobre todo, de alcanzar el progreso lo más pronto que seamos capaces.

Han sido muchísimos los elementos étnicos, sociales, económicos, demográficos y psicológicos que han hecho de nuestra sociedad algo peculiar. Nuestras conversaciones en los congresos que periodicamente realizamos, están imbuídas de una exquisitez propia de sociedades muy desarrolladas y de esa manera nos preocupamos en estudiar, investigar sobre la estética y la apariencia bella del rostro de nuestros pacientes, dejando de lado el pragmatismo que sí es útil y que permite alcanzar la funcionalidad antes que el parámetro de lo refinado. Hablamos de las nuevas técnicas y de la Odontología del futuro y no dedicamos horas en conversar sobre lo que está sucediendo en lo interno y en lo social con la odontología en el Perú. 

Mientras las personas siguen enfermas de caries, del periodoncio y de la oclusión, nos sentimos halagados en ver en el ecran de los expositores, unas sonrisas propias de artistas de cine, muy lindas por ciertas, pero que nos reflejan una odontología tipo telenovela en las cuales la protagonista es una rubia y nosotros no lo somos. Esto genera frustración y evasión de la realidad pues tenemos patrones y ejemplos a imitar, que escapan a nuestras posibilidades.  
  
Queramos más a nuestra profesión, trabajemos más por ella en lo integral, esforzándonos en ser un grupo unido y coherente, con alternativas lógicas, con programas comunes integrales, pero que sean modernos, originados hoy para ser aplicadas hoy. El país así nos lo exige a todos. A ti también. El futuro no nos va a esperar. Ya ahora estas palabras están en el pasado y ojalá que sean la base de un futuro mejor.

dirección de los autores: 
ejerciciodelaodontologia@gmail.com  jotero@odontomarketing.com



Lo expresado en este escrito, fue incluido en material de estudio entregado a los asistentes a nuestros Cursos de Post Grado de 18 meses de duración, que ofrecimos durante 5 o más años.


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