9. EL CONSULTORIO UNA EMPRESA: EL DENTISTA SU GERENTE
EL CONSULTORIO UNA
EMPRESA. EL DENTISTA SU GERENTE
Dr. Jaime Otero M. Dr. Jaime Ignacio Otero I.
" Vivimos en una cultura que enseña que la moralidad es el autosacrificio, la compasión y el servicio a los demás. No asociamos la moralidad con ambición, realización, innovación ni con las ganancias. Ahora llaman egoísta a quien hace lo que quiere en vez de hacer lo que nosotros queremos que él haga.
Pero si
comparamos el bien que logran los que sienten compasión por los demás, con el
logrado por aquellos que inventan y alcanzan éxito creando
industrias y nuevos servicios, no hay duda de que los últimos han hecho mucho
más por la humanidad.
Si
entendemos que el hombre de negocios es clave para convertir los nuevos
conocimientos en formas de mejorar el bienestar de la gente, nos damos cuenta
que ser antiempresarial es un error".
Nathaniel Branden (17)
En la presente publicación nos referiremos a diversos aspectos muy
importantes de la práctica de la Odontología, recomendando el concepto de
ejercerla con criterio empresarial y gerencial, pues tenemos la
convicción que con ese espíritu debe ser practicada.
Tenemos el más grande deseo que sirva como un Cuaderno de consulta o mejor
aún " de lectura de compañía" para los profesionales jóvenes y por
qué no decirlo, también para los que ya tienen muchos años de experiencia y los
miembros del personal asistente de los consultorios, que se interesen en
superar sus conocimientos ya que es muy poco lo que existe publicado sobre este
importante tema.
El dentista desarrolla sus actividades preferentemente de manera
individual, es decir, bajo la modalidad del ejercicio privado en un consultorio
particular. En términos generales se estima que en América Latina el 90 % de
los dentistas poseen un consultorio particular y que el 50 % de ellos, realizan
lo que se denomina una " práctica mixta ", es decir, que también
laboran a tiempo parcial en alguna entidad estatal, paraestatal o
privada.(1)(2).
La manera como en la actualidad algunos profesionales ejercen la
Odontología es bastante imprecisa, amorfa, indefinida y no se diferencia
a como se ejercía en la década de los 50, los 60 o aún antes, tiempos en que
nuestras sociedades eran absolutamente diferentes a lo que son ahora. Se
continúa obrando de manera no planificada, actuando al azar, de acuerdo a las
circunstancias o a lo que buenamente suceda.
Se trabaja sin objetivos precisos, sin medir logros, sin comparar
resultados, sin regularidad en los horarios, sin pensar en los gastos, en las
inversiones, en el proceso de capacitación, simplemente copiando en algunos
casos lo que otros hacen. No se estudia el lugar en donde se abrirá el
consultorio, no se define el mercado o grupo de personas que se desea atender
en él.
Tampoco se analiza si la especialidad que se desea ejecutar es acorde
con las necesidades de salud o las posibilidades económicas de la población que
vive en las cercanías del futuro consultorio. Si desea tener éxito, y creo que
todos pensamos así, el dentista deberá ser hábil en ejecutar lo que la
población que lo rodea, necesita. Si el daño poblacional se encuentra referido
a caries, enfermedad periodontal y maloclusiones dentarias, esto es lo que
deberá ser diestro en ofrecer, si es que desea que busquen sus servicios
profesionales, pues estaremos dando una respuesta a sus necesidades.
Desafortunadamente cuando el dentista va a abrir o instalar un consultorio,
no acostumbra hacer un estudio previo que asegure un rédito mínimo a la
inversión a ser ejecutada. Muchas veces solo se establecen los honorarios,
copiando el de algunos amigos, sin considerar el costo de los trabajos
ofertados, ni el valor del esfuerzo y el gasto efectuado durante tantos años de
preparación y estudio y lo que es peor aún, se empieza a trabajar sin
considerar la posibilidad de aplicar modelos gerenciales alternativos, más
dinámicos y eficaces, que nos permitan proyectarnos socialmente de manera
más adecuada y provechosa tanto para los demás como para nosotros mismos.
Simplemente se abre la puerta del nuevo consultorio y se espera pacientemente
que vengan los pacientes... quienes a veces demoran muchos meses o años en
asistir, con el perjuicio económico y frustración que ello origina. Es
absolutamente válido expresarnos de esta manera, pues seremos nuestra familia y
nosotros quienes disfrutaremos de nuestro éxito... o quienes suframos las
consecuencias de nuestro fracaso por falta de previsión y planeación.
Debemos dejar claramente establecida nuestra opinión acerca de que todo
profesional tiene el más absoluto derecho a vivir decorosa y dignamente
como producto de su trabajo, para comprender bien el marco de nuestros
planteamientos ya que consideramos mucho más atractivo el éxito que el fracaso
o las frecuentes lamentaciones que se originan cuando las cosas no resultan
como uno desea. Nada impide que todos los profesionales tengan éxito
profesional y económico, en el orden que se desee.
Durante muchos años hemos escuchado la expresión que nuestra profesión es
un camino para servir a los demás y en eso estamos de acuerdo, pero nada nos
impide servirlos con éxito económico, ya que lograrlo, de ninguna manera
implica desarrollar métodos que deban ser rechazados o condenados. Se ha
estimado inelegante que el profesional médico exprese libremente que también le
interesa lograr éxito económico y en eso no estamos de acuerdo. Nada ni nadie
nos puede impedir lograrlo, siempre que construyamos nuestra práctica
respetando los cánones de la justicia, decencia, ética y moralidad y respeto
por los demás, parámetros que aprendimos en nuestros hogares y que fueron
reforzados durante nuestra formación universitaria.
Como expresamos en la primera página de este Cuaderno al reseñar las
palabras de Nathaniel Branden : "Vivimos en una cultura que enseña que la
moralidad es el autosacrificio, la compasión y el servicio a los demás. No
asociamos la moralidad con ambición, realización, innovación ni con las ganancias".
Nada impide que así sea.
Ud. puede ser muy moral y tener ambiciones, desear
alcanzar la plena realización personal y profesional, ser un innovador
constante para adaptarse a los tiempos modernos y a los avances sociales,
científicos y tecnológicos, aprovecharlos y disfrutar de una buena ganancia por
su trabajo. Nada ni nadie impide que así sea y que así lo exprese a viva voz.
El fracaso es el refugio de los incapaces y Ud. no lo es.
Vivamos en color de éxito y no de lamentos. Seamos triunfadores y no
conformistas. No nos escondamos dentro de una masa profesional amorfa y
masificada, pues todos y cada uno de los dentistas tenemos toda la
capacidad necesaria para lograr el éxito en el más amplio sentido del concepto,
desde el momento que poseemos un título profesional a nombre de la Nación y
hemos sido formados en una Universidad seria y reconocida.
Tengamos siempre presente que la Odontología es una profesión que nos
permite vivir con decoro y dignamente, si la sabemos ejercer con criterio
gerencial, con respeto, con justicia y sobre todo, teniendo cariño y entusiasmo
en todo lo que hacemos y con todos quienes atendemos. Con ella no se ganan
millones de dólares como si se puede lograr con la industria o el comercio,
pero se puede ganar lo suficiente como para vivir muy bien. Conozco muchos
amigos que han triunfado en esta profesión y desgraciadamente también a otros
que han fracasado con ella. Le aconsejo ubicarse en el primer grupo. No es
difícil hacerlo.
Sí le será necesario invertir muchísimas horas adicionales en
capacitarse en Administración, Marketing, Relaciones Humanas, Relaciones
Públicas, Gerencia de Negocios, Ventas, Oratoria, Prestación de Servicios,
Eficiencia, Trato con el Público etc., etc. Los hombres de empresas disponen de
institutos o centros de capacitación para este fin específico. Nuestra
profesión tiene la Consultora Empresarial para Profesionales de la Salud, CONEM,
en donde se ofrecen periódicamente ciclos de capacitación en gerencia tanto
para los profesionales como su personal asistente. Asista a conferencias y
cursos sobre estos temas e instruyase lo máximo posible en estos temas, lo que
nunca le será inútil. Capacitándose en ellos es más fácil triunfar.
Si entendemos que el hombre de negocios es clave para convertir los nuevos
conocimientos en formas de mejorar el bienestar de la gente, nos damos cuenta
que ser antiempresarial es un error ", continúa expresando Branden.
Le
aconsejamos que sea un buen empresario de la Odontología, conforme propugnamos en estas
páginas, pero un empresario de éxito.
El mundo de la Odontología actual.‑ Si bien algunos dentistas se encuentran absolutamente satisfechos
con los resultados obtenidos del ejercicio de su profesión, creemos que una
buena cantidad no lo está. No expresamos que exista descontento respecto a la
Odontología propiamente dicha, sino a los resultados obtenidos. A pesar de
ello, en los últimos años nos encontramos asistiendo a una permanente
modificación de las circunstancias en las que el profesional desarrolla sus
labores, pues han variado las tradicionales características de nuestras
actividades.
Entre los muy diversos factores que en la actualidad se encuentran
influyendo negativamente sobre la práctica privada de la Odontología, podemos
señalar, entre otros:
a) la escasa educación de la población sobre los
beneficios que respecto a salud y estética puede ofrecerles nuestra profesión.
b) la depresión de la economía.
c) los altos índices de pobreza
de las poblaciones de
nuestra región, que han originado una disminución de la capacidad
económica para acceder a un servicio profesional tan altamente especializado
como el nuestro, disminuyendo la demanda de atención.
d) la proliferación no planificada de Escuelas o Facultades de
Odontología, que año a año gradúan un gran número de nuevos
profesionales, origina aumento de la competencia por una mayor oferta de
servicio especializado en un mercado de trabajo ya deprimido por la menor
demanda existente.
e) los elevados gastos en el proceso de capacitación que
debe realizar el permanente " estudiante de Odontología ", tanto en
su proceso de preparación a nivel de pre grado como en su continuo proceso de
entrenamiento a nivel de post grado.
f) los altos costos de instalación, mantenimiento y permanente
modernización del consultorio en equipos, instrumental y materiales, derivados
del avance tecnológico y científico presentes, hecho que encarece
ostensiblemente los costos de los servicios.
g) la " demanda negativa " que sufre esta profesión de
parte de las personas, pues indudablemente se prefiere gastar el dinero
disponible en vacaciones o viajes, antes que invertirlo en salud bucal.
h) el menor número de personas que buscan la atención privada,
frente a " otros estilos de oferta disponibles", provocando
considerables índices de sub ocupabilidad del profesional en su consultorio
privado.
i) la alta presión tributaria que padece el profesional que ejerce
individualmente.
j) la pobre o casi nula preparación que recibe el profesional tanto
a nivel de pre grado como de post grado, en capacitación sobre cómo ejercer la
profesión buscando una adecuada proyección social, aplicando buenas
técnicas de administración de su consultorio y el generalizado desconocimiento
sobre técnicas de comercialización de sus servicios ( Marketing o Mercadeo ).
Durante
su período de capacitación universitaria, el estudiante de Odontología
generalmente recibe un número determinado de cartas de una baraja (capacitación
en diversas materias), pero no se le hace conocer con claridad qué juego deberá
realizar con ellas y menos sobre la mejor manera de hacerlo.
k) la inexistencia de Programas Nacionales de Salud Bucal que
consideren la preferente participación del odontólogo de práctica privada,
quien ofrece a la población casi el 80 a 90 % de la infraestructura existente
en un país, para la atención de la salud bucal de la población,
desaprovechándose los millones de dólares ya invertidos por los profesionales
en sus propios consultorios.
l) la inexistencia de programas o sistemas adecuados y
justos que provean al profesional de práctica privada, de
fondos de retiro, jubilación, asistencia médicas o invalidez parcial o temporal,
que obligan a que cada uno, particularmente, deba proveerse de fondos
económicos adecuados que le permitan seguir viviendo cuando ya no pueda seguir
trabajando.
Sería fácil y cómodo echarle la culpa de nuestra situación actual a los
Estados y Gobiernos y aún a nuestras instituciones profesionales
representativas tanto en lo gremial como en lo científico, pero
desafortunadamente nosotros mismos somos quienes tiempo atrás, debimos habernos
preocupado acerca de nuestro propio bienestar, tanto como gremio como
fundamentalmente de manera individual, pues no podemos esperar que las cosas
sean hechas por otros. No olvidemos que nadie se preocupa mejor de su
propio bienestar presente y futuro, que uno mismo.
Es motivo de preocupación para todos lo que está sucediendo con nuestra
profesión, pues existen muchos indicios para pensar que el ejercicio liberal y
privado se irá complicando día a día y nuevas formas deberán ser adoptadas si
deseamos mantener la tradicional independencia laboral. Si no nos preocupamos
por hacer funcionar mejores modos de ejercicio profesional, desafortunadamente
estaremos corriendo el riesgo de perder una de la más importante característica
que nuestra profesión ha mantenido durante muchos años: el ser una profesión
liberal.
El modelo de práctica que estuvo vigente desde los inicios de este Siglo y
aún desde los años 80 a la fecha, ha variado de manera particular en los últimos
años, habiendo presentado lo que se denomina como " la metamorfosis de la
Odontología " y de ninguna manera podemos y debemos mantenernos alejados o
ajenos a esta nueva realidad. Se habla inclusive, y cito textualmente: "
es notable la transformación de la Odontología tradicional a través de
los últimos 25 años; el dentista actual enfrenta más retos que nunca antes. Los
vientos de " progreso " soplan ahora con una velocidad huracanada;
retumbos y movimientos de intensidad telúrica provocan cuarteaduras en la
superestructura de la Odontología organizada "(3)
La Reingeniería y la Calidad Total.‑ Otro concepto transformador que ha venido desarrollándose en
nuestras sociedades particularmente a partir de 1993, es la llamada "
Reingeniería ", (4)(5) que estimamos aún no hemos logrado adaptar
plenamente a nuestras mentes y particularmente a nuestra profesión y a su modo
de ejercerla.
La Reingeniería, conceptuada por Michael Hammer y James Champy en
esa fecha, constituye en la actualidad el más poderoso movimiento del cambio
empresarial de nuestros tiempos. Fue creada con el propósito de modificar las
actuales operaciones administrativas y adoptar nuevos principios para lograr
mayor eficiencia y eficacia en nuestra actividad laboral. Es ni más ni menos, una
revolución de la metodología de trabajo y sus autores proponen " abandonar
las ideas básicas de la organización moderna y empezar todo de nuevo, a partir
de cero".
La reingeniería exige acción inmediata en el mundo empresarial, proponiendo
descartar todos los procedimientos aplicados hasta ahora, si no se desea
desaparecer.Olvide todo lo que sabe sobre cómo debe funcionar una
empresa ! casi todo está errado ! ". Sugiere que la "división del
trabajo" del antiguo sistema propuesto por Taylor y Fayol algunos años
atrás, en la época en que la Administración se encontraba instalándose en la
mente de los hombres y en las empresas, sea remplazada por un nuevo concepto de
" labor en conjunto", en que prime el espíritu de cooperación. El
trabajo en equipo es la base del nuevo dogma empresarial, en el que todos deben
querer aprender, escuchar y comunicar.
La " calidad total " es el nuevo concepto que leemos en las
páginas de los diarios y que constituye la nueva manera de enfocar las
actividades empresariales. Calidad total consiste en la mejora de los procesos
productivos y de trabajo tanto en el ámbito de la producción como en las demás
áreas. La motivación del personal como elemento fundamental en el control de
calidad y en las ventas, buscando siempre su mayor participación a través de
equipos de trabajo, el ahorro y la adecuada y constante aplicación de buenos
métodos de Administración y fundamentalmente Control, permite que se disponga
de buenos clientes, fieles y constantes. Quien no vende no emerge. Quien no
brinda una buena calidad de servicio, no progresa.
" Ganar un cliente nunca ha sido tan difícil como ahora. El mundo cada
vez es más complejo. Ahora los consumidores son más educados y más exigentes
que nunca antes, por lo que la Reingeniería surge como un audaz y
revolucionario proceso que tiene la finalidad de lograr mejor calidad, mejor
servicio y mejores precios (el viejo y conocido dicho de "bueno, bonito y
barato”).(6)(7)
En un estudio realizado por James Champy en 621 compañías (una muestra de
más de 6,000 corporaciones), la reingeniería presenta un balance positivo: 70 %
de disminución de tiempos, 40 % de disminución de costos y 40 % de aumento de
la productividad, así como reducción de personal. (5) El factor que no permitió
el éxito total en las empresas que no alcanzaron estos estándares, fue la
metodología administrativa que se desarrolló en ellas, pues los administradores
trabajaron con conceptos obsoletos y no se obtuvieron las metas propuestas pues
se continuó manteniendo ambientes cargados de temor o falta de confianza para
atreverse al cambio total. En algunas ocasiones los altos mandos de las
empresas se mantienen estáticos o se resisten al proceso, evitando que los
beneficios se hagan palpables.
Hay que modificar la forma de organizar, de pensar, de inspirar, de
capacitarse y capacitar, de recompensar y sobre todo, trabajar en grupo. Cada
uno debe llegar a ser un eficiente administrador de su propio trabajo. Se debe
sentir y palpar la responsabilidad sobre las propias funciones individuales y
ser consciente de la importancia de lo que cada uno ejecuta en favor del
desarrollo grupal.
Un cambio de mentalidad y de ubicación social son indispensables. Se debe
entender que no son los gerentes los que pagan los salarios, sino el cliente.
Uno mismo y el Personal del consultorio debe entender que el aumento de las
remuneraciones solamente se logrará con el incremento del número de
clientes y sobre todo, con el mejoramiento de la calidad de la atención que a
él se le dispense.
Ud. podrá preguntarse acerca de la relación de los conceptos
expresados respecto a la Odontología y debemos manifestarle que nuestra
profesión ha cambiado muchísimo en los últimos años e inclusive la noción que
las personas tienen acerca de ella y del dentista.
Cuando en los años 80 leíamos en un diccionario la definición de dentista,
ésta era: "Cirujano que se ocupa de lo relativo a los dientes y a las
enfermedades de la boca " (8). Teníamos expresados algunos conceptos
aceptables a priori, de repente parcialmente adecuados aún hoy en día, pero que
no son de ninguna manera, con los que con cabalidad nos expresaríamos en la
actualidad.
En una publicación de algunos años después, 1985, (9), se definía
al Dentista como "el especialista dedicado a conservar la dentadura,
curar sus enfermedades y reponer artificialmente las piezas dentarias". Se
nos concebía como individuos mecanicistas, en algo médicos, pero directos
aplicadores artesanales de la tecnología propia de la profesión.
El concepto que ahora se tiene del Dentista ha cambiado. Es más dinámico,
proyectándolo más hacia áreas acordes con las necesidades del hombre, siendo su
definición " profesional médico que integra el equipo de salud, dedicado a
elaborar y ejecutar programas de promoción, prevención, protección y recuperación
de la salud, desarrollando lo concerniente a la salud estomatológica "
(10). El Dentista actualmente es concebido con una orientación encaminada a
lograr el bienestar del hombre como integrante de la sociedad.
En un Seminario sobre " Proposiciones para desarrollar un currículum
para la formación de un odontólogo de la Universidad de Chile", realizado
por la Facultad de Odontología de ese país en Enero de 1987, se define el
perfil de este profesional, como: " debe ser un profesional con una sólida
formación científica y una adecuada formación humanística, especialmente
capacitado en la mantención de la salud bucal del individuo y de la comunidad y
en la prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación del sistema
estomatognático, en el contexto de la salud integral, tanto individual como
colectiva..." (11)
Si los dentistas no logramos proyectarnos en favor del bien del ser humano,
solamente estaremos haciendo esfuerzos individuales muy valiosos pero sin mayor
significado social. Nuestra buena voluntad no representará más que un esfuerzo
bien intencionado, pero sin frutos concretos que podamos mostrar con verdadero
orgullo. Tal vez muchos la han ejercido o continúan haciéndolo, preocupándose
más de los avances tecnológicos y en el desarrollo de las maquinarias que
constituyen el equipamiento de sus consultorios (que si bien es un factor muy
importante, no es absolutamente fundamental), no habiéndose producido una
transformación en sus mentalidades respecto a su esencia como profesión de
servicios con necesaria proyección comunitaria.
La Odontología ha venido siendo
ejercida con un criterio "individualista, fundamentalmente privado,
curativo, no preventivo, con personal auxiliar mal entrenado, sin delegación de
funciones, con concentración profesional urbana que determina la
inaccesibilidad de los servicios de una gran parte de la población " (12).
Esto lo expresa una muy prestigiada autoridad internacional de nuestra
profesión, siendo responsables de esta situación nosotros mismos, pues no hemos
sido capaces de desarrollar modelos de atención más eficaces que el de la
práctica privada sin proyección social significativa.
Este modelo de trabajo no nos ha permitido alcanzar el éxito desde el punto
de vista comunitario, pues la realidad de salud estomatológica, en
general, permanece por debajo de un nivel deseable. Esto no ha sucedido en
algunos países europeos nórdicos y solamente en parte en un país andino, en los
cuales se han alcanzado grandes progresos respecto a la salud bucal de las
comunidades. En ellos la Odontología ha sido encarada y desarrollada de una
manera más planificada, más organizada, más articulada y por ende más de
acuerdo a las necesidades.
En muchos lugares de nuestro medio latino americano
mantenemos el status de siempre, aquel que alguna vez nos hizo expresar que
" como profesión, hemos fracasado socialmente, por que de qué
Odontología estamos hablando, cuando los índices de enfermedades
estomatológicas, lejos de disminuir, aumentan ? ". (6)
Son muchas nuestras carencias y el camino por recorrer será muy arduo y
casi imposible lograr metas, si la profesión continúa actuando individualmente
de manera pasiva, pues no representaremos un factor de utilidad para la
salud de nuestros pueblos. En muchos lugares es todavía común encontrar al
dentista de práctica privada, encerrado dentro de las paredes de su consultorio
particular, esperando pacientemente que la gente lo busque demandando sus
servicios, ejerciendo su Odontología con criterio individualista, reparativo y
no proyectándose como un profesional de beneficio y función social.
El consultorio odontológico, una empresa.‑ Aquello que hace algunos años atrás fuera propuesto (1), como una
buena alternativa eficaz y práctica, la necesidad de considerar al consultorio
privado odontológico como una " empresa de servicios de salud ", fue
algo no acostumbrado en nuestra profesión, ya ahora es una opción que
necesariamente debe ser adoptada por todos, si deseamos lograr que el
consultorio, junto con depararnos un beneficio económico justo y digno,
disponga de un efecto social significativo.
Al buscar en los diccionarios la definición de " Empresa ",
encontramos que se le conceptúa como el " Intento o designio de
hacer una cosa. Obra o designio llevado a efecto, en especial cuando en él intervienen
varias personas. Sociedad Mercantil o Industrial (9).
Como " empresa
individual " (en la cual podemos estar comprendidos muchos de quienes
ejercemos la Odontología de manera privada), se define " al
tipo de empresa en la cual se observa, con una disociación de los factores de
producción, el hecho que la gestión es asumida o al menos controlada por
el que aporta bien la totalidad del capital, bien una importante parte de
éste ". Y esto somos los dentistas: empresarios individuales que colocamos
un determinado capital y emprendemos la acción de brindarnos a la salud de la
sociedad.
También deberemos considerarnos como " gerentes " de nuestra
propia empresa, pues somos los responsables de su dirección y de su buena
marcha y gestión. " Gerente: El que dirige los negocios o lleva la firma
en una empresa mercantil o comercial ".
El diccionario empresarial
define una empresa como la estructura organizada económica y jurídicamente en
la que se persigue un rendimiento continuado, rigiéndose según el tipo de
empresa, por el principio de optimización de beneficios o el principio de
adecuación. El empresario se define como la persona que planea la empresa,
fundándola con éxito y/o la dirige personalmente con iniciativa, asumiendo un
riesgo personal o económico ".(9)
"En el campo de nuestra
profesión, cada vez es más frecuente considerar la consulta odontológica como
si se tratase de una empresa. Se aplica esta idea de empresa sin desvirtuar de
modo alguno el lógico concepto de lugar de asistencia médica que engloba, desde
luego, el principio fundamental de que es el ser humano quien debe ser el
centro de nuestra máxima atención y a él debe aplicársele toda la ayuda
necesaria. El consultorio deberá permitir al profesional mantener una adecuada
calidad de vida.
El dentista deberá dirigir eficientemente su empresa de salud
en la cual ha asumido una responsabilidad personal y económica y por otro lado,
con su dedicación y labor asistencial, tendrá siempre presente que él es el
único motor de los ingresos del consultorio y de ello deberá preocuparse
siempre. Deberá tener presente la aplicación de convenientes normas
administrativas, ya que cuanto más se pueda dedicar a su labor médica,
ofreciendo servicios de muy alta calidad, mayores serán sus ingresos económicos.
Deberá simplificar y organizar su trabajo y mayor será la calidad de la
asistencia.
Será mejor que reparta responsabilidades para obtener una
optimización de los procesos y del rendimiento ".(13)(14)(15) Sobre el
tema de la delegación de funciones en el personal asistente nos ocuparemos en
otro Cuaderno de esta serie.
" El odontólogo es independiente y, en este sentido, es también activo
desde el punto de vista empresarial. Expresado en términos económicos, el
odontólogo se incluye en el sector terciario, ya que lo que ofrece a sus
pacientes es una prestación de servicios. Deberemos hablar, por ello, tanto
sobre el paciente como sobre la prestación de servicios.
El odontólogo invierte tiempo (en su formación) y dinero (en sus
instalaciones e instrumental) y para poder prestar un servicio a través de la
calidad de su rendimiento, se procura la suficiente demanda; gracias a la
prestación de servicios. Obtiene
ingresos y está en condiciones de hacer negocio; estos ingresos los necesita
para invertir en material y en personal; las ganancias se invierten, entre
otras cosas, en el aseguramiento del futuro (pérdida de la capacidad productiva).
Como empresario libre, el odontólogo se preocupa también de su seguro de
previsión para la vejez. Esta es expresada en términos estrictamente económicos".
"El odontólogo es un empresario, pero, es realmente un empresario libre?
La respuesta a esta pregunta debe ser negativa. La ética inherente al
odontólogo obliga a éste a mantener un comportamiento solícito de cara a sus
pacientes... la responsabilidad frente al paciente obliga al odontólogo
responsable del tratamiento a anteponer en todo momento, frente a los suyos
propios, los intereses del paciente y la conservación de su salud.
Un
odontólogo que no esté a la altura de estos requisitos, habrá equivocado, sino
su profesión, sí su vocación... no se debe buscar de optimizar el éxito
comercial de una clínica odontológica, sino la maximización de la asistencia al
paciente "(13)(14)(15), pero nada nos impedirá no tomar posición en
ninguno de los dos extremos: ni beneficencia en desmedro de nuestros intereses
ni asalto a los pacientes.
En todo consultorio odontológico se deben desarrollar las mismas acciones
de gerencia de cualquier empresa: administración, planificación, organización,
integración, dirección, control, compras, orientación de pacientes, venta
de servicios (comercialización o mejor conocido ahora como Marketing o Mercadeo),
contabilidad, generación de utilidades, políticas de inversión, reinversión y
descuentos, tributación, contratación de personal, etc., etc.
Filosofía de la práctica.‑ Dos son
los extremos del criterio con el que se puede ejercer la Odontología: verla
como un simple "negocio" (buscando exclusivamente la máxima
rentabilidad) o conceptuarla como una " prestación social de servicios
" (buscando lograr la mayor cobertura social posible ), en la cual el
dinero no es lo más importante, pues se la brinda con carácter exclusivamente
asistencial o aún como beneficencia.
El problema es que el dinero sí es importante para el profesional,
por lo que ambos extremos deben ser rechazados por injustos. En el primer caso
(verla como un simple negocio ), será indigno para nosotros y para los
pacientes si nuestro objetivo primordial de nuestra práctica es exprimirles
siempre el bolsillo. En el segundo caso, ( de beneficencia ), será injusto para
el profesional, pues con esta profesión debemos vivir no solamente nosotros,
sino deberemos mantener a nuestra familia.
Solamente se "podría" brindar una Odontología del tipo
beneficencia si el profesional es todavía mantenido por sus padres, es soltero
y vive y come en la casa de ellos y tiene a alguien que le pague todos sus
gastos operativos. Aún en este caso sería también injusto, ya que no habrá
tomado en cuenta el dinero que sus propios padres o él mismo invirtieron en la
etapa de capacitación de pre‑grado. Después de todo, hay que tener en cuenta
que a los pacientes que se les brinda servicios profesionales de manera
gratuita, jamás aprecian la calidad y los beneficios de los mismos. Lo que no
cuesta nunca se aprecia es un proverbio muy común en nuestro entorno cultural.
Lo importante es situarse en un punto medio en el cual si bien el objetivo de
nuestra práctica sea buscar el bienestar de nuestros semejantes a través de
nuestras acciones de salud, brindándoles bienestar, logremos una retribución
justa por nuestro trabajo. Cuando hablemos sobre Honorarios demostraremos que
sí es posible obtener una muy buena rentabilidad sin necesidad de que ellos
sean elevados.
" La práctica de la profesión debe realizarse buscando el respeto a la
sociedad, con un adecuado conocimiento técnico y enmarcada dentro de un
quehacer deontológico digno". (16) Nuestra responsabilidad siempre deberá
ser el brindar un servicio de primer nivel técnico, con criterio asistencial al
alcance de todas las personas, considerando su entorno socio‑cultural y
respetando sus posibilidades económicas. Es el ser humano el principal objetivo
de nuestro actuar y a él siempre nos debemos.
El problema que sucede con alguna frecuencia es que algunas personas creen
que nosotros estamos en la más absoluta obligación de atenderlos "cuando
ellos lo necesitan" y que tienen el derecho "de pagarnos cuando
puedan o cuando quieran".
Precisamente acá está la clave del problema: Ud.
deberá ser sentimentalmente consecuente con los problemas económicos del
paciente, pero deberá disciplinarlo para que comprenda que Ud. nos es mantenido
por nadie. Que entienda que tiene gastos y obligaciones que cumplir y que es su
obligación abonar los Honorarios Profesionales, de acuerdo al ritmo que haya
sido previamente acordado entre ambas partes.
Solamente a través de sistemas
muy claros y precisos, con buenas técnicas de ventas, con criterio de mutua
justicia, con educación del paciente, con buenas técnicas de administración y
gerencia, Ud. estará en capacidad de disfrutar justamente de esta profesión.
BIBLIOGRAFIA:
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2. Otero, Jaime; " Marketing en Odontología ". Libro publicado
por los Laboratorios Grunenthal, con el auspicio de la Sociedad Peruana de Admnistración
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Andina, Año 1, No.1, Lima, Mayo 1994, ps.19‑22.
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13.Pietrek, Jurgen; Dhom, Gunther; " El ABC de la gestión en consulta:
la clínica estomatológica como empresa (I) ". Rev. Quintessence, Ed. Española, Vol.VI, No.6, Junio‑Julio 1993 ps.402‑406
14.Haase, Erich; " Marketing en la clínica odontológica. Concepto de
moda o condición necesaria para una gestión exitosa de la clínica (I) ".
Rev. Quintessence. Ed. Española, Vol. VIII, No.6, Junio‑Julio 1995, ps.400‑405
15.Pietrek, Jurgen; Dhom, Gunther; " El ABC de la gestión en consulta:
la clínica estomatológica como empresa (II) ". Rev. Quintessence, Ed. Española, Vol. VI, No.6, Agosto, Setiembre 1993, ps. 474‑477
16.Galbán Pereyra, Luciano; " La amenaza de los llamados seguros
libres ". Editorial de la revista de Actualidad Odontoestomatológica
Española. Año LIII, Enero‑Febrero 1993, No.420 ps.9‑10
17. Branden, Nathaniel; " Fundamentos de la sociedad libre ".
Diario El Comercio, Lima, Perú, 22 de Marzo 1996
dirección de los autores:
ejerciciodelaodontologia@gmail.com jotero@odontomarketing.com
Lo expresado en este escrito, fue incluido en material de estudio entregado a los asistentes a nuestros Cursos de Post Grado de 18 meses de duración, que ofrecimos durante 5 o más años.
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