47. CONTESTA EL CONSULTORIO DEL DR… ”
CONTESTA EL CONSULTORIO DEL DR… ”
Dr. Jaime
Otero M. y Dr. Jaime I. Otero I.
Esta es una frase común pero no por ello muy importante, que se realiza
en todo centro de atención de salud y a la que no se le brinda la debida importancia,
a pesar que sucede todos los días y muchas veces en las 8 o más horas que
atendemos al teléfono. Como este aparatito se ha vuelto tan común en nuestra
sociedad, es muy poca la atención que le prestamos al usarlo y menos aún, para
contestarlo adecuadamente. No nos damos cuenta de lo importante que es hacerlo
bien, ya que es una ventana que a cada momento abrimos al exterior y a través
de la cual nos juzgan permanentemente quienes se comunican con nosotros.
Puede suceder que alguien de nuestro Personal Asistente pase corriendo
a su lado y suena este bendito aparato. La señorita, apurada, corriendo,
casi cayéndose, con la mente en otra cosa y tratando de llegar lo antes posible
a su destino pues varias otras personas la están esperando, no tiene más
remedio que tomarlo al vuelo (por que nadie lo contesta, por que la persona
encargada de hacerlo nadie sabe adónde está, o por que está en el baño o por
que fue enviada a hacer otra cosa) y con la peor voluntad del mundo (pues le
está interrumpiendo con su timbrada tan insistente), lo levanta de pasada casi
cayéndosele de las manos e inconscientemente dice:
“Por el amor de Dios. Maldito teléfono que tiene que sonar justo ahora.
Quién es?”
y todo eso lo escuchó la señora refinada o temerosa que está llamando
para ser atendida por primera vez. Ella ha recibido muy buenas referencias del
Dr. Tiene muchas ilusiones de ser atendida y no solamente ella sino varias
personas de su familia.
La señora sorprendida, dice:
“ Qué cosa ??? Cómo que maldito teléfono y qué es eso de quién es ? Soy
la Sra. Etelvina Lagos de González. Quién es Ud. pedazo de malcriada ?
La señorita ha debido detenerse intempestivamente pues en ese momento
hace conciencia de que ha contestado muy mal el teléfono, que han escuchado
todo lo que ha dicho y expresa con no muy buen humor ni tono de voz:
“ Estoy apuradísima señora. Se está desangrando un paciente en el
consultorio. Qué quiere ? ” contesta con su mejor voz, tratando de detenerse para hablar bien,
pero ya no es posible retroceder en el tiempo.
“Qué clase de consultorio es ese, señorita, en donde la gente se muere
desangrada? ” .-
pregunta desorbitada la señora Etelvina Lagos de González
“ Ya pues señora. Le pido disculpas, pero me puede decir rápido qué
desea que me están esperando?. Apúrese que me está haciendo perder el tiempo
” .- dice tratando
de mejorar las cosas la señorita, pero escucha del otro lado de la línea que la
Sra. Etelvina Lagos de González ha muerto de la mala impresión recibida y el
consultorio perdió todos los pacientes que la Sra. Etelvina Lagos de González
iba a llevar recomendados por ella.
En una oportunidad quisimos hacer una encuesta telefónica y contratamos
los servicios profesionales de una especialista en evaluar las respuestas y la
conducta mostrada en un diálogo con un fin específico que deseábamos
conocer. Quien llamaba tenía el encargo nuestro de comunicarse con varios
consultorios y solicitar información sobre un punto específico, a quien
contestara el teléfono. Dimos previamente toda la información necesaria sobre
el tema sobre el que iba a solicitarse información, o sea que ella podía
evaluar muy rápidamente qué respuestas eran correctas y cuáles no. El
resultado fue bastante preocupante y digno de mejora debido a la falta de conocimiento
sobre el tema en particular, de quienes contestaron el teléfono.
Fui testigo presencial de la refinada educación que tuvo esta señorita
al hacer sus preguntas. Nunca perdió la calma, nunca levantó la voz, nunca se
alteró, pero varias veces vi cómo le cambiaba la cara, por el giro que tomaba
la conversación que mantenía con quien le contestaba el teléfono.
Una de las personas que contestó, a quien conozco mucho tiempo y a quien
considero muy educada, parece que contestó el teléfono ocupado en otra cosa o pasando
un mal momento y el diálogo se desarrolló de la siguiente manera:
“ Aló, Sí ? ”
“ Dr. Fulano. Buenas tardes. Soy la Sra. Karla Paredes del Campo. Me han
recomendado su consultorio y deseo pedirle información … ”
No la dejaron terminar.
“Información sobre qué ???” fue una pregunta que le hicieron a la Sra.
Paredes del Campo.
“Información sobre tal sistema de atención, Dr. Mengano. Una amiga mía,
la Sra. Pérez del Pozo me ha dado su teléfono y yo quería… ” tampoco la dejaron
terminar.
“Ud. de dónde procede ?” fue una de las preguntas que le hicieron
a la Sra. Karla Paredes del Campo y así se sucedieron las cosas, palabras
más o palabras menos. Desafortunadamente no grabé las conversaciones sino que
fui testigo de la actitud de una de las partes.
En su informe la persona que habíamos contratado para esta evaluación
del tipo llamado “paciente espía” (paciente falso que llama solamente para
obtener información), nos escribió: “Este Doctor me ha pegado por el teléfono”
y si quien deseaba ser atendida tuvo esa percepción de maltrato, nunca pedirá
una cita con ese profesional y creemos que debe cambiar esta persona al
contestar el teléfono, por que “muy bien” no lo está haciendo.
“ Me dejaron con el teléfono en la mano, sin decirme que esperara
por favor” .
“ Tuve que sacar la información con cucharita”
“ Repetían mucho la misma información ”
“ Me dieron información incorrecta ”
“ Me dijeron: un momentito “ y me dejaron 3 minutos esperando.
“ No es nada vendedora la señorita que contesta ”
“ Está completamente perdida en el tema ”
“ Algo así con ese nombre, acá no funciona” contestó un vigilante,
llamado Lorenzo, no una secretaria, pero después de todo, él era la persona
encargada por el Dr. para atender las llamas que fueron efectuadas en horario de
trabajo, un día Viernes entre 6 y 7 de la tarde.
Cuando la señorita entrevistadora ayudaba a quien le contestaba,
adelantándole un concepto que no era claro, la respuesta fue muchas veces: “
creo que sí ” cuando en este caso específico la respuesta solamente era Si o
No.
Algunas recepcionistas tienen un rollo aprendido de memoria. Las sacas
del rollo y se ahogan.
Solamente en un caso se le dijo: “ Gracias por llamar. Estamos a sus
órdenes”
“Este, este, este” es una respuesta titubeante que no ayuda mucho pues
denota desconocimiento.
Al preguntar si daban facilidades, una persona contestó “ Por supuesto
”, de manera un poco despectiva como diciendo cómo se te ocurre pedazo de boba
que no las vamos a brindar.
La actitud fue lacónica, sin ningún deseo de servir o ser atenta, como
si estuviera viendo televisión mientras me contestaba.
No sucedió en este caso, pero en más de una oportunidad hemos recibido
la respuesta de un niñito que contesta el teléfono y nos repite tres veces,
antes que nosotros desesperados colguemos por que nos es imposible hablar con
otra persona mayor:
“ Yo soy Fernandito. Tú quién eres ?”
La próxima vez que suene el teléfono, hagamos nuestro mejor esfuerzo por
ser educados, atentos, presentémonos con cortesía, seamos concretos al dar la
información que nos solicitan, identifiquemos a la persona que nos llama,
obtengamos su teléfono para darle alguna información adicional que no podamos
dar en ese momento ” y no le peguemos a nadie por el teléfono. Es de muy mal
gusto.
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