54. VENDIENDO SERVICIOS PROFESIONALES.
VENDIENDO SERVICIOS PROFESIONALES.
Dr. Jaime Otero
M.
Dr. Jaime Otero
I.
Uno de los temas que concita el interés de muchos
profesionales, es el referido a la venta de sus servicios. Este es un tema que
no es exclusivo de quienes nos encontramos trabajando en el campo de la salud,
sino que incluye a todos aquellos que se encuentran en áreas tan disímiles como
los servicios de abogacía, turismo, seguros, etc. Muchas son las
características comunes a todas las especialidades que venden servicios, al
momento de lograr la preferencia de nuestros actuales y futuros clientes.
La gente compra productos o servicios, después de
haber hecho un análisis de las características y sobre todo de las ventajas de
aquello que nosotros (el mercado) le ofrece y luego de compararlas con lo que
le brinda la competencia para suplir sus mismas necesidades o deseos, es que
decide a quién comprar.
Surge un primer momento del proceso de compra y es
que la gente debe tener una necesidad o deseo de adquirir un bien (servicio) y
solamente podrá comparar aquello que nosotros ofrecemos con lo que le ofrecen
los demás de nuestro mismo rubro, si es que sabe que existimos. Esa es una de
las principales razones por las cuales es necesario hacer publicidad de lo que
ofrecemos. Si no estamos en la mente del comprador como una opción, nunca
decidirán por nosotros como sus próximos proveedores.
Tampoco seremos una opción si la persona no conoce
las características de aquello que le ofrecemos. Lo invitamos a leer nuestro
artículo denominado “Me compra una profiteca ?” (1) pues nadie lo hará si no
sabe qué es una profiteca y qué ventajas o beneficios le brinda. Ud. tampoco lo
haría pues nadie compra por gusto. En este caso en el cual el comprador ignora
qué es una profiteca y quién la ofrece, un factor tan importante en su decisión
de compra, como es el precio, pasa a ocupar un tercer o cuarto lugar de
importancia, pues no conozco a nadie que desee o necesite comprar una
profiteca”
Anunciar en una
revista, diario, radio, televisión o por medio de volantes, si bien no es el
único medio que hace decidir una compra, al menos es una oportunidad de estar
en la mente del futuro comprador como una de tantas opciones. Este se hará una
idea de lo que le ofrecemos, después de leer nuestro mensaje y nos dará mayor o
menor espacio en su mente tan saturada de mensajes publicitarios y de
información, solamente si piensa que le podremos ser de utilidad en algún
momento futuro de su vida. La suerte de quienes ejercemos la Medicina, la
Odontología y demás especialidades de la salud, es que todas las personas
necesitan o necesitarán de nuestros servicios en algún momento de su vida, ya
sea para ellos mismos o para quienes son de su entorno cercano.
Nuestro mensaje
será fundamental, pues si solamente somos uno más, no tendremos preponderancia
en la mente del futuro comprador de nuestros servicios. No representaremos
ninguna ventaja a su favor si no hemos sabido transmitir elegantemente y con
claridad por qué debemos ser nosotros los preferidos y no los demás, muchas
veces tan buenos y eficientes como nosotros, pero a quienes ellos simplemente
ignoran “por que no creen en la publicidad”. Como somos parte “de la oferta”,
tendremos que ser ingeniosos y muy claros para que los compradores “la
demanda”, decida con claridad por nosotros.
Hacer publicidad
no implica de ninguna manera referirnos a nosotros mismos como “los únicos”,
“los mejores”, pues la gente no es tonta. Si conseguimos algunos pacientes a
través de publicidad mal dirigida o mal expresada, esas personas serán aves de
paso en nuestro consultorio y nunca anidarán en él y lo que importa es tener
pacientes fidelizados, que nos visiten con regularidad y que nos
recomienden.
Quienes estamos
muchos años ejerciendo una profesión de salud, en más de una oportunidad habremos
recibido en el consultorio a personas que nos visitan como algo muy natural e
impensado, simplemente vienen a nosotros pues para ellos somos sinónimo de
calidad, buen servicio, buena atención, afecto y servicios personalizados y si
encima damos buenos precios, mucho mejor para todos. Algunas personas contestan
“muchas personas” o “toda mi familia” o “muchas amigas” cuando les preguntamos
quiénes nos han recomendado y eso es muy bueno por que tenemos lo que en
Marketing se conoce como “un buen posicionamiento”. Quien no está “posicionado”
en la mente de las personas, nunca será una opción de compra pues simplemente
“no existe”. Quien está mal posicionado, pues las personas atendidas por él,
quedan insatisfechos, tendrá una gran desventaja que debe ser revertida
necesariamente.
Luego de
analizar las opciones de los servicios de quienes están en la mente del futuro
comprador de salud, pasaremos a ser evaluados por la calidad de lo que cada uno
de ellos ofrece. A este respecto es interesante expresar que el factor “calidad
del servicio” es algo muy valorado por las personas. A este respecto,
permítanos hacer un pequeño comentario.
La calidad es
ambivalente. Por un lado existe la llamada “calidad técnica” que se alcanza
luego de cumplir los Protocolos de Atención que todos conocemos. Es lo que
diferencia a un “médico bueno” de un “médico malo”. La verdad es que en nuestro
mundo los “médicos buenos” son numéricamente muy superiores a los “médicos
malos” y eso es un factor en contra pues los compradores tienen muchos “médicos
muy buenos” para escoger.
Otro tipo de
Calidad es la llamada “Calidad Funcional” que es aquella que queda en la mente
del paciente y sus familiares después de nuestra atención y actuación. Se
deriva del grado de satisfacción producida. La gente acude con ciertas
expectativas en lo técnico, pero también le agrada el profesional cálido,
afectuoso (no meloso), quien cuenta con tiempo para atender sus preguntas,
quien visita al enfermo cuando este lo necesita, quien dispone de personal que
“sepa tratar” tanto al enfermo como a sus “dolencias” y a quienes lo rodean.
Ello nos hace “parte de la familia”, “un profesional de entera confianza” y
será muy valorado por todos en el presente y sobre todo para el futuro. Nos
recomendarán “por ser muy buenas personas”, por “ser muy comprensivos”, etc.,
etc. Y eso es bueno o al menos parte del tema de la venta de servicios.
Cierto es que a
veces los familiares “nos complican”, pero como se dice, así es el fútbol y
queramos o no, debemos prestarles atención pues son parte del entorno del
paciente y quienes influirán positiva o negativamente en él, pues nadie decide
solo quién será su médico. Siempre se escucha a la esposa, los hijos, a la
familia, etc. Hemos visto casos en los que “los familiares” han hundido a un
profesional por que este “nunca tenía tiempo para brindar las “explicaciones
sobre cómo había sido al operación” o “quien siempre estaba muy apurado para
contestar las dudas de las hermanas del enfermo”, etc., etc.
Uno de los
autores ejerce al especialidad de la Ortodoncia y en una publicación expresó
muy directamente: “el gran problema nuestro es que en toda familia siempre hay
una tía ortodoncista que sabe más que nosotros”.
Recordamos una
vez que solicitamos los servicios profesionales de un médico laboratorista
amigo y nos envió a la casa para obtener las muestras a una señorita que más
parecía una bailarina que una técnico de laboratorio,. Ni hablar de sus uñas
largas que causó el rechazo de la familia.
(1) Otero M.,
Jaime; Otero I. Jaime. “ Me compra una profiteca ? publicado enwww.gerenciasalud.com en ediciónd el mes de Junio del 2005.
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