56. RELACIONES HUMANAS EN EL CONSULTORIO ODONTOLÓGICO
RELACIONES HUMANAS EN EL CONSULTORIO ODONTOLÓGICO
Dr. Jaime
Otero M. y Dr. Jaime I. Otero I.
El tema de las Relaciones Humanas es la herramienta número 8 en el proceso de la aplicación del Marketing en el consultorio.
Expresamos muchas veces en nuestros Cursos que quienes somos dentistas no vendemos Odontología a nuestros pacientes ni ofrecemos servicios profesionales especializados, sino que tenemos que tener la orientación conceptual que "atendemos personas, a quienes deseamos brindarles la oportunidad que tengan un mejor nivel de vida, disfrutando un mejor estado de salud bucal". Y eso solo lo podremos lograr y aplicar si desarrollamos nuestros servicios en un ambiente que sea agradable para el nostros y por extensión para el paciente, pues si no sucede éso, se irá la gente a atender a otro sitio. Así de simple.
Por "relaciones humanas" debemos entender el conjunto de acciones que se debe desarrollar "para crear y mantener entre los individuos, relaciones cordiales, vínculos amistosos, basados en ciertas reglas aceptadas por todos y fundamentalmente, en el reconocimiento y respeto de la personalidad humana. Son las vinculaciones que se establecen entre los seres humanos o personas. (Miguel A Rosario Ortiz)
Esta conducta positiva, proactiva, la debemos aplicar siempre en las interacciones que se presenten en el trabajo de todos los días, con nuestros compañeros de trabajo, con los proveedores, con quienes nos visiten ofreciéndonos sus productos farmacéuticos o nuevos materiales o productos y de manera especial, con nuestros pacientes, pues antes que "clientes" o que "bocas por curar", son personas.
Si existe la política de valorar a las personas en general, ensalzar sus aptitudes antes que estar pendientes de descubrir sus defectos o identificar sus errores, lograremos trabajar en territorio pacífico, sin llenarnos de más problemas que los que cada quien tiene en su propio mundo. El lugar de trabajo debemos convertirlo en un territorio de paz y armonía, antes que en un campo de batalla o de competencia.
Si nos proponemos darle este matiz armónico a nuestro consultorio (lugar en el que permanecemos más tiempo que con nuestra propia familia), repetimos, si deseamos desarrollarnos en un lugar que favorezca nuestra tranquilidad, todos debemos empeñarnos para ello y trabajar con ahínco para que así sea, pues nada hay más difícil de lograr que un equipo humano integrado y armónico, en que la lucha por ser superior a los demás, solamente se deberá manifestar en el escenario de la búsqueda de la perfección y el logro de los objetivos que siempre deberán ser comunes o grupales.
Pensemos que nuestro trabajo es complemento del de los demás pues una sola persona no puede realizar todo. Nuestras acciones deben estar orientadas siempre para que quienes nos rodean no se sientan complicados con nuestras actitudes, sino más bien que sientan que contando con nuestro apoyo, las labores se alivian para todos, incluídos ellos mismos.
Sí es conveniente y lícito que todos nos esforcemos para ser cada día mejores y lograr el bienestar conjunto antes que desear sacar provecho de las oportunidades que individualmente se nos presenten. Triunfo de uno es triunfo de todos y fracaso de uno debe ser preocupación de todos.
Valores como la cortesía, la gentileza, los buenos modales, las caras alegres aún en los peores momentos, el compartir experiencias personales gratas, celebrar los triunfos y éxitos de cualquiera de nosotros nos une más y el saber escucharnos, nos hace amigos y no simples elementos de un engranaje laboral.
Conocernos mejor para apreciarnos más, interesarnos por saber del entorno cercano de la vida de nuestros compañeros de labores sin invadir su privacidad, brindarnos todos una mano de apoyo cuando sea necesario y todos los gestos de fraternidad que se nos puedan ocurrir, los debemos hacer siempre entre quienes estamos empeñados en desarrollar con éxito el consultorio por muchas razones que Ud. podrá deducir con facilidad, pues mejor se trabaja con amigos que con extraños. ¿ No cree ?
Le preguntamos: si entre nosotros mismos no podemos lograr un equilibrio interpersonal agradable, ¿creen que lo lograremos con los pacientes, quienes solamente vienen al consultorio esporadicamente, por pocas horas, con temor, para resolver sus problemas de dolor, siendo gente que no nos conoce ni que aprecia lo difícil que es ser dentista y trabajar en un consultorio, sin siquiera interesarse en establecer una buena relación con nosotros ? Quienes tengan experiencia en la profesión, sabrán que no estamos exagerando.
También deseamos que piense lo siguiente: cuando un paciente entra en un lugar (el consultorio) en el que existen problemas en las relaciones de las personas que trabajan ahí o cuando existen problemas que aún siendo pequeños se reflejan en las actitudes de todos, de inmediato percibirán que están entrando en un lugar inamistoso, hostil, que no es acogedor, pues nuestras se transmiten de inmediato, aún si ponemos una cara de alegría que siempre será ficticia si no es expontánea.
En Gestión a este ambiente que debe ser trabajado como paso fundamental para el logro del éxito, se le conoce como "el clima organizacional o laboral" y es fundamental que sea de primer nivel si todos queremos trabajar felices.
Una persona
que conocemos, dentista también, decía : "no me gusta trabajar, pero sí me
gusta mi trabajo". De Ud. y de sus compañeros depende que así sea para
beneplácito de todos. Es la única manera de tener buenos pacientes.
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