61. NO INVIRTAMOS EN PUBLICIDAD POR GUSTO.
NO INVIRTAMOS EN PUBLICIDAD
POR GUSTO.
Dr. Jaime Otero M.
Dr. Jaime Otero I.
Muchos empresarios creen que la publicidad es
algo mágico; que basta invertir en un anuncio en un diario o en una revista, o
que solamente es necesario mandar imprimir 10,000 volantes, repartirlos para
que de inmediato tengamos una gran respuesta de compra de quienes leyeron
nuestro anuncio o recibieron nuestro avisito publicitario. Nada más falso que
esto.
Está demostrado que la publicidad debe ser
original, intensa, llamativa y permanente. “Original” por que debe ofrecerse
algún producto o servicio novedoso respecto a lo que la gente está acostumbrada
a que se le ofrezca; debe ser “intensa”
en función que debe hacerse un determinado número de veces, 6 o 7, antes que la
persona repare si quiera en ella; “ que sea “llamativa”, lo que equivale a que
debe tener un diseño atractivo, que “jale los ojos” para mirarla y si tiene
algún detalle que sea deslumbrante y que acapare la atención del lector, tanto
mejor. “Permanente” deberá ser en razón que debe tener continuidad en el tiempo
y no realizarla solamente durante temporadas cortas, pues no será identificada
por aquellas personas que deseamos atraer su atención. Por eso se habla de
“campañas publicitarias”.
La publicidad deberá también tener el valor
de ser “oportuna” es decir que se ofrezca un servicio que llene una necesidad
de las personas o que al menos la haga tangible. Ojo que tener una necesidad no
significa necesariamente que vaya a generarse una intención de compra y menos
que lleve al potencial consumidor a serlo. Necesidades tenemos todos, deseos de
compra lo tenemos menos veces y lo que se llama comprar, menos aún.
Hay un detalle adicional y es que la
publicidad debe también ser “coherente”, es decir, que debe ser compatible lo
que se ofrece con lo que se da, por que a la gente no se le engaña más de una
sola vez. Si la persona recibe un mensaje publicitario de “inyecciones sin
dolor” y esa frase o concepto es lo que la lleva a comprar “la colocación de
las inyecciones”, al menor síntoma de dolor, por pequeño que este sea, hará
surgir un sentimiento de haber sido defraudada, originará su rechazo, la
inmediata interrupción del proceso de compra y generará la burla de la persona,
quien hablará ante sus amigos, conocidos y aún desconocidos, que fue engañado
por una publicidad falsa.
La publicidad debe ser clara en razón de que
la ventaja o el atractivo que se oferte debe ser muy bien conocido y fácilmente
definido y aceptado con agrado. Si recibimos un mensaje publicitario que nos
habla de algunas ventajas, cuando tratemos de recabar mayor información, ésta
debe ser concreta, real y veraz. “Concreta” en función que debe ofrecerse algo
específico, fácilmente entendible y expresada con pocas palabras; “real” en
razón que sea tangible, palpable, no falsas promesas ni sueños a futuro.
Deberá ser “veraz” por que si se le ofrece
algo a la persona y recibe otra cosa, no iremos por buen camino y cliente que
no recibe lo prometido, se sentirá defraudado; cliente que se va, difícilmente
regresa o llama nuevamente. Cliente que no recibe respuestas convincentes, se
irá a preguntar a otro lado.
Las ventajas de lo que se ofrece deberán ser
expresadas con familiaridad, evitándose frases como “ voy a preguntar”, “voy a
ver”, “espere un momentito que consulto”, “cuando venga el Dr. le explicará
bien”, “no está la persona encargada”, etc., etc.
Quien contesta el teléfono y recibe las
preguntas de los futuros clientes, deberá entregar respuestas seguras, simples,
sin dudas, que demuestren que ella, como representante del servicio o producto,
conoce las ventajas de lo que están ofreciendo en su centro de atención, por
que es realmente ventajoso para todos.
Será entusiasta al ofrecer el servicio pues
ya empezó a venderlo desde el momento que contestó la llamada telefónica y en
el proceso de ventas nunca se puede empezar de nuevo. Venta mal enfocada, es
venta perdida.
Estas son la razones fundamentales por las
que la persona que contesta un teléfono y recibe preguntas sobre un servicio
que estemos ofreciendo, debe estar completamente capacitada para contestar lo
debido, de manera amigable, de forma simple y convincente, pues si no es así,
estaremos gastando nuestro dinero tontamente haciendo publicidad para ofrecer
algo que no conocemos y que nunca sabremos ni lograremos vender.
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